Cambio de mentalidad

En la imaginación colectiva se espera que todas las personas tengan derechos básicos. Casi un 40 % de la gente no tiene vivienda propia. Y de las existentes, más de un 15 % no poseen agua y a casi un 35 % les falta alcantarillado. El 24 % de ecuatorianos vive en pobreza y el 10,4 % en extrema pobreza. Así, existe una importante cantidad de familias que no gozan de los derechos elementales. Hace unos años, un estudio se preguntó: ¿se puede salir de la pobreza? En el artículo titulado Imaginario creador y pobreza (2016) se comparó la trayectoria de personas que, naciendo en extrema pobreza, lograron cambiar su vida y actualmente son referentes para sus localidades y se la contrastó con la de aquellos cuya circunstancia actual es peor.
¿Qué hace que una persona salga de la pobreza y otra continúe o empeore?. Un estudio encontró seis aspectos clave. En el primero, la identidad, es decir, responder a la pregunta: “¿Quién soy yo?”. En segundo lugar, las personas debemos asumir las dificultades como oportunidades. El tercero es importante: resinificar el dolor para que los momentos tristes no nos paralicen. El cuarto implica que cada sujeto puede leerse como tomador de decisiones y no como víctima del destino. El quinto: identificar las oportunidades del entorno y sacarles partido. El sexto: estudiar y no importa la edad. Y trazarse un plan de vida. Ejemplos actuales dan la razón al mencionado estudio, pues, en esos contextos de extrema privación han surgido personas que llenan de orgullo al país. Ustedes ya saben la historia de Luis Noboa Naranjo, Alfonso Chango, Gonzalo Plata y Richard Carapaz. Pero existen muchos otros que son ejemplo de tesón. Hace algunos días asistí a una conferencia sobre Economía y Finanzas. El Profesor Roberto Oña trabaja en la Universidad de Tsinghua (China). Durante su conferencia, explicó cómo buscó oportunidades de estudio y hoy colabora como investigador en un país gigante. Explicó de una manera clara y contundente las oportunidades que se le presentaron todos fascinados por el relato, la emoción por los logros y su aprecio por las dificultades como momentos para seguir adelante.
Ya mismo se inicia un nuevo ciclo académico universitario. Y si las cifras se mantienen, cada año escolar egresan 300.000 bachilleres en el Ecuador. De esos, unos continuarán su formación en la educación superior; otros optarán por actividades diversas. Y es el momento oportuno para motivar a las nuevas generaciones, para que alcancen sus metas. Y llamar la atención a las diversas instancias para que tengan discursos positivos sobre el futuro y animen a las personas a trazar un plan. Será el plan de vida el que les sostenga frente a las dificultades, porque, si bien el contexto puede ser difícil, el éxito se construye con un cambio de mentalidad positiva. (O)
