El fin de las ideologías

Columnistas, Opinión

El tiempo,  la constante lectura  me han dado una luz  para analizar diversos espacios tanto en lo social, cultural, deportivo, económico  político y el análisis lo hago con  la misma prudencia de un analista en los espacios anteriormente indicados.  Hoy, simplemente, impulsado por las circunstancias coyunturales, me atrevo a esbozar algunas reflexiones sobre aquello que, en mi juventud, cuando era un aficionado a la política, procuraba comprender para adherirme a la ideología que consideraba más pertinente para el país. Cada corriente ideológica expresaba, de una u otra manera, los intereses de una clase social o de una clase dominante 

Conforme transcurrieron los años, el país acudía una y otra vez a las urnas, aquellos principios fueron diluyéndose hasta ver hoy por hoy los llamados camisetazos, que sin vergüenza alguna   llegan a ser candidatos  por compadrazgo, afinidad familiar, simpatía de amistad,  quien pone más billete,  o simplemente me cambio de partido político. Para tal o cual dignidad y lo peor sin tener el conocimiento básico  de lo que podría hacer un Alcalde o un Concejal; en lo que se refiere a las elecciones seccionales, me pregunto, si los candidatos actuales habrían cogido una escoba y barrido el límite de su casa; o, habrían leído el Cootad con las  últimas reformas, El Derecho público, Medio Ambiente etc. Lamentablemente hay que decirlo en esta misma administración algunos Concejales no son  todos pero algunos han estado de figurétis para estar en la tribuna y el aplauso del respetable, la ciudad de Ambato está como está, y voy a utilizar  un término deportivo,  Ambato esta en media tabla a nivel de las 24 provincias, por elegir a personas que ni siquiera saben de Fiscalización y Legislación Municipal.  Regresando al tema que nos ocupa. El historiador Paul Johnson, intelectual de pensamiento conservador,  respondió: Los partidos políticos son un invento del siglo XIX que no creo que tengan gran protagonismo durante el siglo XXI. Johnson explicaba que la política se habían vuelto demasiado compleja para ser comprendida por la agilidad que demandan las democracias modernas.

Y ese pensamiento no parece distante de la realidad ecuatoriana. Hoy observamos políticos  que ayer fueron de Izquierda, hoy están en la derecha,  ayer retrógrados,  hoy progresistas, otros que fueron de centro Izquierda hoy están como Centro derechos; o simplemente se han formado las Alianzas que si tienen éxito terminan peleándose entre ellos por las circunstancias de poder. En fin  todos terminan compartiendo la misma mazmorra de la inconsecuencia. Por ello, más que fijarnos en el color de una bandera o en el nombre de un partido, conviene examinar los antecedentes de cada candidato, su preparación, su honestidad, su conducta moral, su ética y, por qué no decirlo, hasta la coherencia de sus convicciones para servir a la ciudad. (O)

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