La panadería en San Antonio

Cuanto anhelo la panadería de la esquina, en San Antonio, frente a la Iglesia, allá por los 70’s cuando nos reuníamos la familia y moldeábamos la masa, los “niños” realizábamos figuras de las más variadas formas; la mantequilla, los huevos, la levadura no se hacía esperar y, luego las “latas” iban directo al horno de leña para repartirlo a la familia y amigos cercanos al día siguiente.
Recuerdo a Pucho, quien con su corpulenta figura nos daba “clases” del proceso en la elaboración del pan y nos explicaba como esta actividad permitía la mantención y estudio de su familia, era un pretexto tan sublime que entre masa y masa fortalecía su unión familiar.
Hoy, todo ha cambiado, los dueños de la panadería “no están”, algunos salieron del país, otros se dedican a diversas actividades, algunos, entrados en años ya no pueden con este duro trabajo; por otro lado, quienes rentábamos el horno, también hemos tomado rumbos diferentes, unos laboran en Quito, Guayaquil u otra ciudad, otros han formado hogar, pasando con su nueva familia en determinadas estaciones del año, otros han fallecido; además se va perdiendo el interés de estas “reuniones” y viene a mi memoria un dicho muy interesante “éramos felices … tan felices junto a nuestra familia y no lo sabíamos”.
El pan de Ambato viene de una tradición de antaño, siempre se habla del tradicional “Pan de Ambato” talvez es el clima, quizá los insumos que se los agrega en ciertos momentos o la mano de obra local, que lo hace tan diferente; algunos panaderos me han comentado que su producción se lo ejecuta con el principal ingrediente que requiere cada comida, que se llama, amor, lo que marca la diferencia, pero sea cual fuera el “pretexto”, nuestro pan es único en el Ecuador.
Han pasado muchos años desde aquellos momentos compartidos, donde las amistades buscábamos pretextos para reunirnos y ver de cerca, no solo en una pantalla chica a nuestra familia; ¡brindo! por más minutos en los que cualquier actividad sea un pequeño pretexto para unir a familiares y amigos, por aquellos instantes en los cuales nos encontramos en la calle, en un supermercado o en la FFF, tan solo busco un momento para traer a colación los momentos que pasábamos con nuestros seres queridos y éramos felices. (O)
