Creciente ola de robos a viviendas

La inseguridad vuelve a tocar las puertas y en muchos casos a derribarlas en varios sectores de Ambato y otros cantones de Tungurahua. A la delincuencia ya no le importa si el propietario o familia está dentro o fuera de sus viviendas, para cometer el delito.
En las últimas semanas, los robos a domicilios se han repetido con un patrón preocupante: delincuentes que actúan con rapidez, en ocasiones armados, y una respuesta policial que, según moradores, se limita a constatar los hechos.
Casos recientes reflejan la magnitud del problema. En el sector de Huachi Grande, al sur de Ambato, una familia encontró su vivienda completamente desordenada y con cerraduras forzadas.
Los delincuentes se llevaron electrodomésticos, ropa, joyas y otros objetos de valor tras aprovechar la ausencia de los propietarios.
En la parroquia Augusto N. Martínez, al norte de la ciudad, una pareja fue sorprendida por cuatro sujetos armados cuando ingresaba a su domicilio. Bajo amenazas y violencia, los antisociales sustrajeron teléfonos celulares, televisores y otros bienes.
La violencia incluso ha escalado en zonas rurales y periféricas de los cantones de Cevallos, Pelileo y Baños.
En el caserío Montalvo, un grupo de delincuentes armados irrumpió en una vivienda durante la noche, sometiendo a una familia y llevándose vehículos, equipos electrónicos y objetos personales.
Con ello, los delincuentes aprovechan la ausencia de los dueños o los sorprenden al ingresar a sus viviendas. Actúan en grupos organizados y, en varios casos, armados. Utilizan vehículos para movilizarse y escapar rápidamente. Las cámaras de seguridad no siempre permiten identificarlos.
Tras cada hecho, la Policía Nacional acude al lugar, levanta información, revisa cámaras y orienta a las víctimas sobre los procedimientos legales. Sin embargo, en la mayoría de casos recientes no se ha logrado ubicar a los responsables de manera inmediata.
Los robos nocturnos, destrucción de cerraduras, candados e incluso ventanas, son la tónica de las viviendas y locales que son el “blanco” perfecto para el robo.
Mientras las investigaciones continúan, los ciudadanos optan por medidas propias: instalación de cámaras, alarmas comunitarias y redes vecinales. Sin embargo, el temor persiste.
Ante la situación, el jefe de la Subzona de Policía, Jimmy Viteri, señaló anteriormente que las familias también son pieza clave para reforzar la seguridad y no dar tregua a los delincuentes.
Aseguró que es necesaria la instalación de sistemas de seguridad que ayuden en las investigaciones o monitoreo previo de los inmuebles o locales.
Solo en enero del 2025, en el distrito Ambato Norte se reportaron 15 robos a viviendas, frente a cuatro en enero del 2024, lo que evidencia un crecimiento importante.
“Resulta una pesadilla llegar a tu casa y encontrar todo destruido, las puertas abiertas y sin los artículos que con tanto esfuerzo se compra. La policía no ha hecho nada por encontrar a los ladrones que se llevaron hasta la cocina y refrigeradora”, dijo Magdalena Suárez, moradora de Pasochoa.
De igual forma, Paulina Paredes, moradora de la ciudadela Simón Bolívar, indicó que los ladrones llegaron e ingresaron por las puertas luego de destruir las seguridades.
“Los maleantes aparecieron en nuestra habitación y no logramos llamar a la policía. Los sujetos invadieron toda la vivienda y estaban armados. Se llevaron dinero, joyas, celulares y hasta el momento no se sabe nada”, dijo.
Por su parte, Vanesa Lara, jefa política del cantón Píllaro, aseguró que la unidad de los vecinos es fundamental para estar atentos ante cualquier visita inesperada de ladrones y así aplicar la sanción respectiva. (I)
