Nuestro “freno” cerebral

Las estructuras de nuestro cerebro son controladas por la interacción de muchos químicos si no entendemos cómo funcionan seguiremos condenados a que su funcionamiento siga sin nuestro control. Si no aprendemos a dominarlas nos convertiremos en empleados sumisos y no jefes gobernadores de éstos. Nuestro cerebro es el campo de batalla donde se decide nuestro destino cada milisegundo de cada día. Anteriormente hemos comentado ya seis químicos cerebrales, el séptimo sería el GABA, que es el neurotransmisor inhibidor más importante de nuestro cerebro. Es el freno, y muy esencial para calmar la mente, reducir la ansiedad amortiguando la respuesta de miedo en la amígdala cerebral (nuestro timbre de pánico). Reduce el estrés y mejorar la calidad del sueño contrarrestando la sobreexcitación. Actúa como un foco mental al inhibir el «ruido» neuronal de fondo lo que nos permite concentrarnos en una sola tarea. Imaginémonos que nuestro cerebro es como un auto de carreras, la dopamina, que ya lo comentamos hace unas semanas, es el acelerador mientras que el GABA es el freno, pero el inconveniente es que la mayoría de las personas tienen el acelerador o el freno destrozados. Es decir que o van demasiado rápido todo el tiempo y se queman o van demasiado lento y nunca avanzan.
La clave sería saber cuándo acelerar y cuándo frenar. El GABA bajo se manifiesta como ansiedad constante, mente acelerada, incapacidad de relajarte, problemas para dormir, sensación de estar siempre en alerta máxima. En el mundo moderno, la mayoría viven en un estado constante de sobreestimulación, café, notificaciones, pantallas, noticias de contenido casi total de crónica roja, información y desinformación constante. Nuestro acelerador está presionado todo el tiempo, nuestro freno está arruinado y cuando nuestro GABA está bajo, no podemos pensar con claridad ni tomar decisiones racionales. No podemos descansar profundamente y consecuentemente no podemos recuperarnos, en parte por eso muchos viven en un caos mental constante.
Ahora bien, necesitamos saber cómo aumentar nuestros niveles de GABA de forma natural y recuperar el control de nuestra mente y tener buena salud mental. No se trata solo de ingerir GABA, pues hay dificultad que llegue al cerebro, sino de darle a nuestro cerebro las herramientas y el entorno para fabricarlo y utilizarlo mejor. Se requiere Vitamina B6 de los garbanzos, pescado, hígado y plátanos. Magnesio de las semillas de calabaza, espinacas y almendras. Alimentos Fermentados, cepas de bacterias como Lactobacillus brevis del Kefir, chucrut y kimchi pueden producir GABA en el intestino. El té verde contiene eteanina, un aminoácido que aumenta el GABA naturalmente. Claro que no todo es lo que comemos, también es lo que hacemos con nuestro sistema nervioso con yoga, meditación, pues se ha demostrado mediante espectroscopia de resonancia magnética que una sesión de 60 minutos puede aumentar los niveles cerebrales de GABA hasta en un 27%. El ejercicio de intensidad moderada, el enfoque en la respiración rítmica, estiramientos profundos, conscientes, calman directamente la amígdala. El GABA es el químico de la maestría mental. es lo que separa a los hombres reactivos de los hombres estratégicos. Es el que mejora la capacidad humana para asumir con flexibilidad situaciones límite, adaptarse y sobreponerse a las adversidades. (O)
