LOS THERIANS

Columnistas

No sé en qué parte me perdí, pero, en estos últimos días (semanas, tal vez) como que se han visibilizado con mucha fuerza los therians, o sea, las personas que se identifican como bestias, sean estas: perros, caballos, lobos, gatos, zorros, etc. Y digo, “me perdí” porque es eso exactamente: imagine que va conduciendo y de pronto el tráfico se paraliza, resulta que un loco vestido de caracol se desliza tan lentamente por media vía como el animalito que representa provocando que todos los vehículos se detengan. Lo menos que va a pensar es: “¿y esto?”, “¿cómo así?”, “¿en qué parte me perdí?”.

Por otro lado, estoy aún más perdido porque si bien esto no es ninguna novedad de último momento, hay muchas personas que piensan que es un fenómeno reciente. La verdad, es que este juego de roles viene dándose desde hace muchos años, aunque, ciertamente, con poca presencia. Parece, sin embargo que, en estos días, abrupta e inesperadamente (de ahí mi confusión) han decidido desinhibirse, perder la vergüenza y volverse más visibles.

El término “Therian” proviene del griego therion, que significa bestia o animal salvaje. Quienes se identifican así sostienen que no se trata de un disfraz, una teatralización ni de una preferencia estética, sino de una vivencia interna.

Como quiera que sea, esto, que de a poco ha ido tomando fuerza en la sociedad, tiene exactamente los mismos patrones de nacimiento y auge que cualquiera de esos grupos pertenecientes al espectro feminista, LGBTI-Trans y otros que ahora cuentan con derechos y reconocimiento legal, llegando incluso a imponer su visión en el mundo civilizado.

Y es precisamente en este último punto en el que no coincido porque pueden decirse y saberse trans, hetero, pan, demi, lith, poli sexuales, o, en este caso, perros, colibríes y burros, en eso no tengo ningún problema, es su vida y con ella pueden hacer lo que les venga en gana, pero cuidado con que se nos imponga por ley decirles y tratarles como tales.

Alguien dirá: “¡qué exagerado, eso con los therians no va a ocurrir, es solo un juego, además, son una escasísima minoría!”, pues lamento recordarle que en este “mundo patas arriba” cosas muchísimo peores se ven a diario con grupos igual de “pequeños e inofensivos” y que si aún no están legalizados, hemos normalizado sus conductas. Me adelanto con un solo ejemplo: los GDO (Grupos de Delincuencia Organizada) ahora son elegidos en las urnas y están liderando y gobernando ciudades y países.

Si lo desea, recuérdeme enlistar en una próxima columna (bueno, en varias, en realidad) algunas de esas locuras, barbaridades, aberraciones y sinsentidos que debemos soportar los que aún nos consideramos “normales” en este loco mundo.

Los gobiernos de izquierda alrededor del mundo han sido, para variar, quienes aúpan todos estos derechos con tufo de inclusión. Por eso pregunto: ¿Habrá algo, una sola cosa, que tengamos que reconocer y agradecer a estos políticos progres? 

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