Fiestas de Ambato en sus “Bodas de Diamante”

Ambato, siendo la ciudad llena de gente resiliente y trabajadora que es, ha experimentado en múltiples ocasiones momentos dolorosos de crisis y confusión; sin embargo, sostiene procesos identitarios profundamente marcados, y eso esperamos que continúe así y se fortalezca cada vez más.
A partir del 17 de febrero de 1951 nacen las Fiestas de las Frutas y de las Flores en Ambato, luego del abrumador y destructivo terremoto sufrido en agosto de 1949. Desde el dolor, la gente altiva se levanta reconociendo a la cultura, las tradiciones, la fuerza comunitaria y sus raíces como pilares para sostener al pueblo, a través de una celebración que hoy es reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En febrero de 2026, Ambato celebra sus “Bodas de Diamante” en esta 75.ª edición de las fiestas más lindas y artísticas que tiene el Ecuador: las Fiestas de Ambato.
En estas fechas de carnaval y celebración, la ciudad entera se viste de colores, belleza, tradiciones, bailes, risas, juegos, reuniones en familia y un compartir que nos lleva a la posibilidad de entender que la vida está llena de momentos simples que hay que saber disfrutar antes de que sea demasiado tarde.
En materia turística, estas fiestas constituyen momentos fundamentales para la activación de la ciudad, recibiendo a más de 300.000 visitantes anuales y superando los 7 millones de dólares en ingresos económicos durante la edición 2025. Solo en el Desfile de la Confraternidad asisten alrededor de 400.000 espectadores.
Reconocemos que los esfuerzos que realizan las autoridades a cargo de estos procesos son significativos; sin embargo, reiteramos el interés de la comunidad en general de que se priorice la inversión en nuestros productos, en nuestros artistas, en nuestros productores y en nuestra gente creativa, para fortalecer la economía circular y sostener, con la frente en alto, una identidad propia anclada a nuestras raíces.
Ambato se viste de fiesta, y nosotros, recordando ese maravilloso himno dedicado a nuestra ciudad, escrito por el gran Gustavo Egüez (Ambato, tierra de flores) y musicalizado por el talentoso Pedro Ruviria Infante, queremos bailar, celebrar y reencontrarnos junto a toda la gente hermosa que ama esta ciudad.
Porque en cada flor, en cada fruta y en cada gesto colectivo de celebración, Ambato reafirma que su verdadera riqueza no solo está en lo que produce, sino en la memoria, la dignidad y el amor con los que decide volver a levantarse, una y otra vez.
¡ Que viva Ambato ! (O)
