29 años de cárcel para violador de una niña

El agresor, quien vendía dulces fuera de la escuela de la víctima en 2015, fue identificado años después; el Tribunal impuso una multa de 276.000 dólares.
Diez años tuvieron que transcurrir para que la justicia llegara con todo su peso. El 30 de enero de 2026, el Tribunal de Garantías Penales dictó una sentencia de 29 años de prisión contra Rigoberto R. C. L., hallado culpable de la violación de una niña de 11 años ocurrida en el sector de Santa Rosa.
El fallo no solo priva de la libertad al agresor, sino que impone una sanción económica de 600 salarios básicos, sumando un total de 276.000 dólares como medida reparatoria.
La cronología del caso es tan dramática como indignante. El 19 de abril de 2015, mientras sus padres realizaban compras, la menor fue atacada brutalmente en su propio hogar. Al regresar, su familia la halló ensangrentada y con un cuadro de trauma craneoencefálico, además de las huellas del ultraje sexual.
En aquel entonces, la desesperación llevó a la aprehensión inmediata de un sospechoso. Sin embargo, la ciencia médica, a través de pruebas de ADN, determinó que el detenido era inocente, lo que provocó que la causa fuera archivada sin un responsable tras las rejas.
El destino del caso cambió radicalmente en 2020, cuando la víctima, ya con mayor madurez, logró identificar plenamente a su victimario. Se trataba del hombre que vendía caramelos y chicles en los exteriores de su unidad educativa. Esta revelación permitió a la Fiscalía reabrir el proceso y aplicar técnicas forenses avanzadas.
La prueba determinante fue el análisis de ADN de la proteína P-30, el cual arrojó una coincidencia exacta con las muestras biológicas de Rigoberto C. L.. Junto al testimonio anticipado de la joven en cámara de Gesell y los peritajes psicológicos, la culpabilidad se tornó irrefutable. La condena se basó en el Artículo 171 del COIP, con el agravante de ensañamiento (Artículo 47). (I)
