Ambato diversidad e identidad

Columnistas, Opinión

Hemos cruzado la línea del cuarto de siglo transcurrido, el mundo tiene retos e innovación, la región enfrenta cambios en la gestión pública y el Ecuador dio un paso adelante y otro atrás con ritmo y poco son.

Ambato, debe sistematizar sus retos y aciertos que deben llevarle a cumplir sus metas como ciudad, distrito, identidad o autonomía.

En el marco de un momento cultural epistemológico distinto, hay muchos sectores que aún no pasan del siglo XX y eso implica detenernos en la construcción de la ciudad hacia el futuro en el mundo.

Una institución que no lidera sino complica va detrás de la marcha de los tiempos, su infraestructura no corresponde a la arquitectura patrimonial, sus autoridades aún con debates parroquianos, la transparencia invisibilizada y la información atada de marketing.

Una sociedad civil diferente pero no consciente de su diversidad, un conjunto de tradiciones que configuran una cultura no definida, una acción dispersa de la consciencia de ciudad y de ambateñidad.

Es fácil desde la tecnocracia y burocracia, reunir a la diversidad, sistematizar problemas, contratar consultores, evitar el control previo de los recursos y nombrar cifras y logros, pero si no está en la sociedad ambateña la visión y práctica de ciudad que cincelamos día a día, la institucionalidad fracasará irremediablemente en el tiempo.

Debemos decidir ser, la ambateñidad nos exige trazar un plan productivo, una unidad cultural, un modelo de gestión creativa consensuado, una participación real, un alto debate legislativo local, unas metas claras pero sobre todo, resultados concretos que volviendo a la imagen del cincel, pula la ciudad que reclamamos por décadas y que la improvisación y abuso del discurso de derechos nos ha quitado.

Ambato, ciudad limpia, con servicios básicos eficientes y transparentes, con un consejo legislativo y fiscalizador transparente, eficiente y expresión democrática de la diversidad, con un correcto uso de impuestos expresado en higiene, señalética, con un hornato de los espacios públicos que denoten el sentido cosmopolita de la ambateñidad, una ciudadanía de alto nivel de producción, comunicación y de mayor consumo de arte y menor consumo suntuario.

La construcción de la ciudad y gestión del futuro debe ser efectiva honra de nuestros intelectuales históricos, nuestra consciencia y accion de nuevas generaciones. (O)

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