Viajes presidenciales / Editorial
El presidente Daniel Noboa realiza una nueva visita a Estados Unidos, la segunda desde los resultados de la consulta popular. Sin embargo, poco se conoce sobre su agenda y los logros concretos de estos desplazamientos, lo cual deja espacio para dudas y expectativas en un país que demanda transparencia y resultados tangibles.
Asimismo, se anuncian futuros viajes a Arabia Saudita y Dubái, con el objetivo declarado de fortalecer la imagen del Ecuador, impulsar acuerdos de seguridad y cooperación económica, y acompañar a María Corina Machado en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz. Son rutas diplomáticas relevantes, pero que exigen claridad sobre su propósito y utilidad real para el país.
El Ecuador atraviesa una etapa crítica, la inseguridad continúa golpeando a la ciudadanía; persisten graves dificultades en salud, educación, vialidad y obra pública. Por esa razón, los ecuatorianos esperamos que cada viaje presidencial genere beneficios concretos y que, al regresar, el mandatario rinda cuentas claras sobre los avances alcanzados.
La cooperación internacional es indispensable y nadie pone en duda su importancia. Pero también es esencial que el presidente mantenga un liderazgo visible dentro del territorio nacional. En momentos complejos, el país necesita conducción, presencia y dirección. El Ecuador requiere que el jefe de Estado sea, ante todo, la figura que encarne y oriente a un gobierno capaz de enfrentar los desafíos internos con firmeza y responsabilidad. (O)
