¡Inmorales! / Mirian Delgado Palma

Columnistas, Opinión



Nuestra patria agoniza estrangulada bajo los tentáculos del monstruo espeluznante de la corrupción, que vez tras vez, le succiona las pocas gotas de sangre que le queda, y con gran dificultad aún palpita el corazón de nuestra trémula Nación.

Esta penosa y triste realidad provocada por la corte que nos gobierna, desde luego con honrosas y escasas excepciones; sin duda, recibieron títulos académicos con Maestría y Ph., acreditados como los “gánsteres” más avezados del mundo, con pericia para entrar en el oscuro mundo del engaño y la rapiña; luciendo en sus cienes la aureola de delincuentes comunes, y en sus manos, el cetro de los más hábiles villanos.

El “Amor a la nacionalidad”, grabados por nuestros padres y maestros, hoy es una bonita frase literaria. Los mal llamados Representantes o Padres de la Patria han profanado este sagrado principio que eleva el sentimiento nacional y da honor y gloria a los pueblos.

La forma de hacer política vista desde el contexto histórico ha ido perdiendo su real esencia filosófica, ya no se la concibe como “El arte de gobernar”, se lo ha emulado por el “El arte de robar”. Desconocen los valores eternos, éticos y morales. No hay excepciones en la jerarquía de la cadena de mando gubernamental, todos los días se cuentan episodios de atraco al Erario Nacional, por miles de millones de dólares.

Y, en estas historietas de rapiñas monetarios, se observa un imparable trajinar de investigaciones y sentencias. ¿Cuánto dinero se ha recuperado? “No deja de ser un cuento más de la cenicienta”. Tanta bulla, tantas amenazas, tantas sentencias; suele decirse en el argot popular “tanto cacareo” ¿Dónde están los cleptómanos de cuello blanco? “En el país de las maravillas” (Miami), porque fueron advertidos con antelación “por sus camaradas” para que huyan y se burlen de la justicia; viviendo hoy, en elegantes y costosas Swiss, a cuerpo de Rey, con el dinero de los inocentes, estafados y humillados ecuatorianos.

Los funcionarios públicos, al asumir la investidura de su dignidad juraron ante la Dios y la Patria, cumplir con los deberes políticos “ligando su conciencia a la gestión del bien”. Credo Sagrado; pero, no cabe la menor duda que estos vándalos, hicieron su juramento ante “lucifer”, que con su talento perverso descuartizaron nuestro Patria y pisotearon el honor de la mayoría de los ecuatorianos.

Lamentablemente, estos lacerantes hechos serán un episodio más en la historia del Ecuador. Se festinan y festinaron los exiguos recursos de los pobres: y, por culpa de estos canallas, sin Dios, sin alma, ni ley, fallecen a diario nuestros hermanos. “Miserables”, “inválidos mentales”; ya les llegará el tiempo de ser juzgados por el Poder Divino.

Juan Montalvo en hablando de los impúdicos, decía: “… tú eres el que no ama a Dios; tú el que jura su santo nombre en vano…, tú el que miente, levanta falso testimonio; ¡tú el que roba, roba, roba! Maldito eres por todo esto, maldito; y por todo has de estar pálido, temblando en presencia del Juez, cuando él te levante de tu propia ceniza con una voz, y te diga: veamos tu vida. Tu vina llena de excrecencias maléficas, negruras, abismos, no le ha de parecer a él, y con la mano, con el dedo te ha de señalar la muerte, y has de ir rodando por la eternidad, echando aullidos lúgubres en medio de las tinieblas que te envuelven y arrebatan sin que sepas a dónde”. ¡INMORALES!, ya saben lo que les espera. (O)

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