Serie anticorrupción: Sistemas de contratación abierta / Ing. Patricio Chambers M.

Columnistas, Opinión



Entre las varias posibilidades que se tiene para luchar contra la corrupción, los “sistemas de contratación abierta” constituyen una de las herramientas más efectivas pues permiten transparentar los procesos que generalmente en el pasado se mantenían encubiertos.

Tal como lo señala Georg Neumann, “Las contrataciones abiertas se refieren a la práctica que busca ofrecer una solución sostenible y eficiente a las compras públicas, especialmente frente a los desafíos de corrupción”.

Consisten en publicar y utilizar información abierta, accesible y actualizada sobre las compras públicas para incrementar la rendición de cuentas e involucrar a los ciudadanos y a las empresas en la identificación y solución de problemas relacionados.

La base de estos sistemas que se los implementa a nivel de las instituciones de gobierno está en los llamados datos abiertos, es decir en aquella información que se pone al alcance directo de la ciudadanía normalmente a través de sus páginas web.

Dicha información suele ser el ingrediente principal para la realización de análisis por ejemplo de organizaciones ciudadanas que tienen como objetivo la veeduría de entidades estatales, sobre cuya base obtienen entre otras, tendencias o recurrencias en cuanto se refiere especialmente a temas de contratación pública.

Por esta razón es indispensable que los datos de las instituciones gubernamentales no sólo estén al alcance del ciudadano común y corriente, sino que se encuentren en formatos que permitan el mejor manejo posible y combinación de cifras para obtener conclusiones valederas.

De ahí que en general existen normativas para la publicación de este tipo de información considerando temas de seguridad, privacidad, así como la utilidad de esta.

Contando con todo ello, es posible entonces aplicar “sistemas de contratación abierta” los cuales permiten responder directamente a preguntas relacionadas con dichos procesos, como: ¿qué empresas participaron en la contratación?, ¿quiénes licitaron?, ¿cuántas de ellas ofertaron?, ¿quién ganó la licitación? etc.

Para esto el sistema debe aplicarse en todas las etapas del proceso contractual: planeación, licitación, adjudicación, contratación e implementación. En este sentido es necesario que exista una política de publicaciones que incluya todos los niveles de gobierno, en cuanto a entregas y registros.

La idea es que se difunda toda la información de manera actualizada, es decir que se presenten en línea en la medida que se va dando el proceso de contratación, en cada una de sus etapas.

Es muy importante en estos casos, mantener la información histórica a través de sus diferentes versiones, a fin de eventualmente poder comparar entre ellas e incluso con procesos anteriores para evitar desvíos en alguno de los rubros.

Este tipo de prácticas según el Banco Interamericano de Desarrollo conlleva una serie de beneficios como: la reducción de costos gracias al uso de procesos electrónicos, ampliar las oportunidades de competencia, mayor transparencia por tanto reducción de la corrupción, monitoreo ciudadano para demandar mejores bienes y servicios.

En todo caso, todavía hay un largo camino para construir en nuestro medio, infraestructuras de datos abiertos eficientes por Internet. (O)

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