Pregúntale… /Andrea Manjarrez Ocaña

Columnistas, Opinión

La soledad habla del estado humano, social, cultural que te mantiene alejado de tu entorno sin ninguna presencia física a tu alrededor; a nivel emocional destaca sentir angustia, desolación, desanimo, falta de un sentimiento compartido, la inexistencia de la compañía del yo interior, en definitiva es el sustantivo independiente de estar solo.

Todas las personas la sienten como un factor negativo que no les permite llevar una vida normal, que las intranquiliza encontrándole poco sentido a sus triunfos, alegrías, éxito alcanzado, sin tener la posibilidad de compartirlo; pero no han descubierto su verdadera razón de ser, considerando la oportunidad que te brinda la vida, para conocerte, comprender qué quieres del mundo, en qué puede aportar a la planificación de tu futuro, acaso, ¡uno camina pegado de otra persona en el convivir diario!, no, ¡tu corazón viene adherido a otro al nacer!, no, claro que tratando el tema técnicamente, si bien es cierto al ver por primera vez la luz, te encontrarás con ángeles en la tierra, encargados de buscar tu bienestar a lo largo de tu existencia refiriéndome a los padres, pero a fin de cuentas naciste solo, con la posibilidad de sentir, pensar, decidir con el poder de asimilar el cosmos a tu manera.

A pesar de que a lo largo de tu historia a tu tren se subirán varios entes, que permanecerán el tiempo destinado, que siempre te dejarán una experiencia, ya sea buena o mala que aportará de diversas formas en tu alma y esencia, formando tu entereza, fortaleza, amor propio, recordándote que la soledad será tu compañera incondicional, pues así como la sombra nunca se separa, el aprovechar y disfrutar la compañía de soledad sólo depende de ti, pues cuando quieras saber por qué la sienten tan cerca… Pregúntale. (O)

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