Pensar en lo estratégico / Edison Narváez Z.

Columnistas, Opinión

Ciertamente que todo lo que ocurre hoy tiene explicación en las decisiones tomadas en el pasado; en tal virtud, para dirigir las organizaciones se requiere claridad sobre cómo se adoptan hoy las decisiones más acertadas, para saber lo que serán las empresas del futuro, y comenzar a construirlo ahora.

Para que las empresas puedan crecer con racionalidad, estas deben pensar más en lo estratégico que en lo operativo, lo cual supone cambios en la estructura, estilos de dirección,  formas de delegar y controlar, canales de distribución.

La competitividad exige visualizar el futuro de la organización, capturando y analizando la información para lograr eficiencia en la gestión desde varias perspectivas como: Financiera,  Clientes, Procesos y  Talento Humano.

Evidentemente, es menester que las organizaciones puedan alinear a sus empleados con la estrategia, traducirla en términos operacionales para poder adaptarse a un nuevo modelo de negocios, presionado por la globalización y ahora por la pandemia.

De la misma manera es necesario identificar hacia dónde va la organización, es decir dibujar un puente para establecer en donde estamos ahora y hacia dónde y cómo queremos llegar.

La idea es Incrementar la rentabilidad de la inversión, por medio de un aumento de ingresos, el incremento de ingresos es posible con la ampliación del volumen de ventas de una cartera de productos o servicios y logrando un mayor volumen de venta por cliente.

Por otro lado es necesario lograr una propuesta de valor al cliente para precisamente generar volúmenes de ventas esperados es decir  crear relaciones perdurables y de largo plazo con los clientes mediante una excelencia de los servicios, generar satisfacción, fidelidad, adquisición y rentabilidad.

Sin embargo para lograr alcanzar los objetivos propuestos, es necesario  tener dentro de la estructura organizacional personal eficaz y empoderado, con información oportuna de los clientes y de sus relaciones con la empresa, de los procesos internos y de los impactos de sus decisiones sobre la rentabilidad del negocio.

Evidentemente es necesario que la alta dirección este comprometida en este proceso, pues la estrategia debe asentarse sobre dos pilares: El liderazgo y la ejecución. En una época de constantes cambios como la que estamos viviendo, el liderazgo se hace más necesario, porque las empresas no solo buscan la supervivencia, sino un direccionamiento, una visión, y ésta solo la puede generar el líder de negocios.

En medio de la incertidumbre, es imperativo pensar más en lo estratégico que en lo operativo, vencer el miedo a la innovación y optar por las oportunidades que se presentan en el mercado offline y online. (O)

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