Implementos donados mejorarán calidad de vida

Ciudad
La Junta  de Beneficencia de Guayaquil a través de la Diócesis de Ambato entregaron ayudas técnicas como bastones, sillas de ruedas y muletas. (Foto El Heraldo)


Las personas que recibieron en calidad de donación las sillas de ruedas, muletas y bastones, mejorarán su calidad de vida, porque les ayudará a su movilidad e independencia. Las entregas se efectuaron ayer.

María Angélica Aldás Garcés, es oriunda de Totoras, y señaló que desde que le diagnosticaron artritis sufre de la deformación del cuerpo, y ella necesitaba la silla, ya que le ayudará a movilizarse, ya que anteriormente lo hacía con el bastón.

Monseñor Giovanny Pazmiño, obispo de la Diócesis de Ambato, pidió a los asistentes orar porque siga existiendo proyectos de ayuda social como éstos, para que se pueda llegar cada vez más a las personas con discapacidad y vulnerables, por medio de corazones generosos que piensan actúan en función del bien común.

Martha Cedeño, jefe de Campo e Inversión Social de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, manifestó que son 130 años de trayectoria de esta institución que sirve a  varios sectores de la sociedad en diversas etapas de la vida con hospitales que atienden a las mujeres, niños, adultos, adultos mayores, e incluso el cementerio donde se ayuda a los más desposeídos, y además se tiene la Lotería Nacional con enfoque social.

Iván Sánchez, director  médico de las unidades médicas de la Diócesis de Ambato, expresó la satisfacción por llegar a sectores que necesitan ayuda. 

El padre César González, director de la Pastoral Social Cáritas Ambato, indicó que se palpa las realidades de las personas se ven impedidas de caminar. Felicitó la unión entre instituciones como es la Junta de Beneficencia de Guayaquil con la Diócesis de Ambato para dar alivio a los enfermos y desposeídos.

Es bueno, dijo, recordar que en esta obra se rescatan tres aspectos de esperanza. El primero es solidaridad o desprendimiento de sí mismos en favor de los demás. El segundo es el servicio y el tercero es el voluntariado que  no tiene fronteras.  Finalmente se entregaron los donativos en medio de la felicidad de los beneficiarios. (I)

ESTHELA 26- 941

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