En caos y descontrol todo está permitido / Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión



En la guerra y en el amor todo está permitido, dicen por ahí, lo que es bastante discutible porque en la práctica ni en lo uno ni en lo otro ocurre así. Efectivamente, tanto en la guerra como en el amor hay reglas que respetar. De hecho, existe un conjunto de normativas formales en lo que se llama la Ley de Guerras, que es parte del derecho militar y que a su vez se desprende del Derecho Internacional Público. En él se habla, por ejemplo, de la prohibición de disparar a un paracaidista mientras está en el aire en pleno descenso. En el amor, las normas sociales y de convivencia aplican igual. Para ejemplificar una sola, basta con mencionar que acá en occidente no se puede amar a más de una persona a la vez, si alguien lo hace, puede ser acusado de adulterio. Por tanto, en la guerra como en el amor no todo está permitido. Salvo que lo veamos desde un punto de vista caótico, en tal caso, no solo en la guerra y en el amor, sino en cualquier circunstancia en la que reine la anarquía, efectivamente todo estaría permitido.

Siendo así, habría que añadir a la guerra y al amor, también las épocas de campaña electoral en el Ecuador en las que el que menos ofrece bajarnos la luna, circulan dineros mal habidos y hasta se fraguan fraudes, todo sin los mínimos controles adecuados. Caos.

Sólo porque es popular, por allí algún partido nacional no tuvo empacho en sumar a sus filas a un exprefecto súper cuestionado y con muy graves denuncias de corrupción. Muchos otros enfilaron a un montón de faranduleros; y finalmente, un grupo de asambleístas la semana pasada ofreció bajar la jornada laboral a seis horas el día del cumpleaños de un hijo y el día de aniversario matrimonial, además de revisar la licencia por paternidad y crear escuelas para padres.

No cuestiono esta última propuesta como tal (aunque habrá que ver si en la práctica da resultados en la mejora de la convivencia familiar), lo que sí choca es que precisamente muy cerca a la campaña electoral se ofrezcan este tipo de reformas que mucho suenan a populismo clientelar, cuando mas bien debieran preocuparse con urgencia en buscar mecanismos legales que faciliten la generación de empleo.

En fin, como dije, cuando hay anarquía: en la guerra, en el amor y en campañas electorales, todo está permitido. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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