El deja vu del COVID-19 / Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión



La historia de la humanidad está invadida de premoniciones, predicciones, profecías y pronósticos que dan cuenta lo que está por ocurrir. Un sinfín de profetas han narrado acontecimientos que estarían por pasar tiempo después. Algunos populares y conocidos, muchos otros simples charlatanes y unos cuantos que misteriosa y asombrosamente han dado en el clavo con varias de ellas. En este último grupo le incluiría también a usted, que lejos de considerarlo profeta, seguro en algún momento ha acertado con algún desconcertante ‘deja vu’, término francés que significa: “ya lo he visto”.

Y aunque no es científica, precisamente con un deja vu es como pretendo encontrar alguna explicación a algunas premoniciones que causan asombro en el mundo de la literatura. “Los ojos de la oscuridad” (The Eyes of Darkness) es un thriller de 1981 escrito por el autor estadounidense Dean Koontz que trata sobre un laboratorio militar chino que crea en el año 2020 un virus letal como parte de su programa de armas biológicas. El laboratorio en la novela está ubicado en Wuhan, epicentro real del coronavirus.

Hay varios fragmentos de esta obra escrita hace casi cuarenta años atrás, que guardan coincidencias sorprendentemente inexplicables con la pandemia de COVID-19 que ahora mismo vive el mundo entero: el año, la ciudad, síntomas patológicos, ataca pulmones y bronquios, ocasiona neumonía, afecta a la población mundial y no hay cura. Algunos escritores dicen que este tipo de “profecía – ficción” no es infrecuente, mas bien todo lo contrario, que el autor en su afán de imaginar una trama, suele escenificar episodios que bien pueden llegar a coincidir perfectamente en la realidad de la historia futura. Es el caso, por ejemplo, del hundimiento del Titanic que fue predicho en la obra “Futility” escrita en 1898 que contó la historia de un enorme trasatlántico que se hundió en el Atlántico Norte después de chocar contra un iceberg. Entre varias muchas similitudes asombrosas, el nombre del barco ficticio era Titan y el real Titanic, que se hundió 14 años después.

¿Se les puede llamar a estos escritores, profetas? ¿Contaban con información secreta y altamente confidencial? ¿O son simples coincidencias? Tómelo usted como prefiera, lo cierto es que el virus que hoy por hoy le tiene al mundo entero de cabeza ya fue anunciado y descrito hace cuatro décadas en una novela. Y aunque suena muy extraño e inexplicable, lo del deja vu se da muy a menudo entre nosotros, por lo tanto, ¿por qué no pensar que estos y otros autores escribieron sus novelas a partir de un deja vu? ¿Qué cree usted? (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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