Dilemas tributarios y carcelarios / Luis Fernando Torres

Columnistas, Opinión

Los más altos funcionarios de las organizaciones están llamados a resolver dilemas. Los problemas corresponde que sean solucionados por los funcionarios técnicos y especializados de menor rango. El ex Presidente Mahuad, en su reciente libro, “Así Dolarizamos el Ecuador”, dice que “en una organización bien estructurada, cuando un asunto llega a la máxima autoridad, es porque ya se convirtió en dilema”, esto es, un problema que no puede ser resuelto sin crear otros problemas.

El descontrol carcelario es un problema para los directores de las cárceles y el Director de Rehabilitación Penitenciaria. La deficiencia del sistema carcelario es, en cambio, un dilema para el Presidente de la República.

La elevación de la recaudación tributaria, con nuevos impuestos, entre ellos, al patrimonio, y la eliminación de deducciones del impuesto a la renta, son problemas de los funcionarios del SRI y del Ministerio de Economía. Para el Presidente son un dilema.

Bajo esta perspectiva, es lógico preguntarse, ¿se encuentran debidamente informados y preparados los funcionarios encargados de los problemas y los dilemas?. Si no estuvieran informados ni preparados, la consecuencias no serían otras que el descalabro del sistema penitenciario y la imposibilidad de elevar la recaudación tributaria, junto a al malestar ciudadano.

En materia penitenciaria se han hechos esfuerzos serios para controlar las cárceles. Sin embargo, el número de motines y la cifra de heridos y muertos demuestran que el esfuerzo ha sido insuficiente. Lo preocupante es que en el horizonte no se observen soluciones inmediatas y eficientes. A pesar que no hay espacio en las cárceles, los fiscales y jueces ordenan prisiones preventivas en lugar de medidas alternativas. Y los presos siguen mejor armados que los guías penitenciarios.

La oportuna y correcta decisión del Consejo Administrativo de la Legislatura, de no calificar el Proyecto Tributario y Laboral del Ejecutivo, llamado Ley de Oportunidades, no ha disminuido la zozobra ciudadana ante los nuevos impuestos y algunas medidas laborales tan absurdas y regresivas que han sido duramente criticadas por los propios dirigentes de los gremios productivos.

Los problemas penitenciarios y tributarios siguen sin solución. Tampoco existen señales claras que los dilemas vayan a ser abordados en su verdadera dimensión. No es la primera vez que el Ecuador se encuentra en una situación de esta naturaleza. Ojalá los gobernantes pronto distingan los problemas de los dilemas para encontrar el camino de la paz en las cárceles y de la reactivación de la economía sin sacrificar sobre todo a las clases medias. (O)

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