De regreso a clases / Hernán Guerrero

Columnistas, Opinión


Se están terminando las vacaciones y la próxima semana los chicos regresan a las aulas y durante las vacaciones  conversaba con un docente de lo absurdo que los alumnos lleguen con faltas de ortografía a la universidad, tras 13 años de formación en escuelas y colegios. Y creo que es necesario explorar las posibles causas de que, a los 18 años, un estudiante no sepa diferenciar una palabra aguda de una grave. Porque a veces nos quedamos con lo obvio: los jóvenes no leen, las bibliotecas vacías y la tecnología no ayuda la generación nueva es netamente visual. Todo eso es cierto: los libros muchas veces generan alergia en los estudiantes y los videojuegos son una alternativa más atractiva para el ocio.

Para colmo, el corrector del teléfono celular corrige hasta lo incorregible y los procesadores de texto convierten a cualquier bardo en un Shakespeare. Pero el repetir estas causas como un mantra, en ocasiones, nos lleva a resignarnos, y en otras, nos impide explorar otros factores que también influyen. El docente universitario reveló ese día de sus vacaciones,  un aspecto que yo nunca había tenido en cuenta: la institucionalización en todo el sistema educativo de las evaluaciones con opción múltiple. La prueba de opción múltiple es aquella que le permite elegir al estudiante una respuesta correcta de cuatro posibles.

Es un sistema muy útil para evaluar a grandes cantidades de estudiantes ya que permite una rápida -casi automática- corrección de las pruebas. Pero el problema es que con este sistema el alumno razona, pero no escribe, no desarrolla una respuesta, y por lo tanto no pone en juego las reglas básicas de la ortografía. Me parece que el docente tiene un buen punto, pero yo le sumaría otro aspecto, un poco menos metodológico y un poco más actitudinal. Yo creo que existe un desdén general por las normas, y la ortografía no es otra cosa que un conjunto de normas que facilita la comunicación. La falta de respeto por los acuerdos mínimos de convivencia (desde un semáforo rojo en la calle, hasta no abrocharse el cinturón de seguridad en un vehículo) está a la orden del día y hoy día, aunque contamos con una diversidad increíble de medios de comunicación, más incomunicados como sociedad estamos, incluso cuando nos invitan a una reunión social la mayoría nos ignoramos y jugamos o estamos más pendientes del celular que departir una conversación con el invitado. (O)

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