Visibilizar novelerías /Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión


              


Recuerdo haber visto hace poco en las redes sociales un video viral de una mujer norteamericana que en el mostrador de una cafetería armó tal alboroto que llamó a la policía porque, según dijo, un niño negro al pasar por detrás le había tocado sus nalgas. El muchacho de unos once o doce años lloraba desconsolado y negaba todo, mientras la furibunda mujer lo acusaba y gritaba desaforada. Finalmente, la mujer tuvo que disculparse porque en el video de las cámaras de seguridad se ve al niño pasar detrás de la mujer sin siquiera percatarse de su presencia, jamás tuvo el menor ánimo de abusar de ella, seguramente lo que sintió la mujer fue alguna esquina de la gruesa chompa que llevaba puesta el niño.

Nos hemos alienado tanto la sociedad con una serie de novelerías de tropel, que ya se han vuelto moda, es más, se han enraizado a tal nivel que ahora quien no las practica o pregona está ‘fuera de onda’. Hoy por hoy se han llegado a visibilizar con fuerza los derechos de las minorías discriminadas: de los gays, lesbianas, trans, bisexuales, intersexuales, género, de la mujer, etc.

Espero que sea eso justamente, una moda pasajera y novelera, porque de quedarse daría, como ya está dando, más de un dolor de cabeza. Como en el reciente concurso de Miss Universo, donde participó por vez primera (y espero sea la última) un hombre representando a España. Los simpatizantes de estos comportamientos sociales ‘reivindicatorios’ dicen que finalmente se dio el lugar que los transgénero se merecen. No sé si el escalón más alto en la realización personal de un transgénero sea el poder ser admitido en un concurso de belleza exclusivo para mujeres, de ser el caso, sería lamentable porque con ello han desvalorizado completamente la dignidad del ser humano a un simple concurso de belleza, y seguro, incluso ellos, son muchísimo más que solo “una cara y cuerpo bonitos”.

Así mismo, en otro video cómico en las redes se ve que uno a uno varios personajes van descalabrando un nacimiento vivo de Belén, ya por los derechos a los animales, ya por la igualdad de género, ya por los derechos de la mujer, y terminan por desmantelar el concepto original del nacimiento de Jesús y la familia.

Hoy, que vivimos la navidad, creo pertinente retomar el origen natural de las cosas, con respeto al ser humano, sin discriminación y tampoco novelerías. (O)

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