Una medicina más humana / Kléver Silva Zaldumbide

Columnistas, Opinión

“Los carpinteros dan forma a la madera, los flecheros dan forma a las flechas, los hombres, por su sabiduría, se dan forma a sí mismos”. Con este pensamiento Oriental quiero dar inicio a una reflexión sobre la importancia para los seres humanos de no ser tan dependientes en todo sentido y mucho menos en la recuperación de las enfermedades que se les presentan. Nuestro perfil idiosincrático, donde todo queremos fácil, rápido, cómodo y que sea sólo de comprar, moldeado desde nuestra infancia bajo propaganda y con exclusivos intereses mercantilistas, nos ha convertido en insaciables consumistas, y bien pobres en responsabilidad para con nuestra propia salud. Nuestra sociedad cada vez se está convirtiendo en “terapeutizada”, ante la insatisfacción y desesperación de los pacientes, reemplazamos a la lógica del pensamiento y al sentido común por los falsos milagros y exigimos por ejemplo que “nos hagan bajar de peso” sin cambiar nuestro estilo de vida. La propaganda amoldada a nuestro perfil de comportamiento nos ofrece cosas incoherentes y absurdas, pero la fuerza y la estrategia de ésta, nos hace creer que es posible.

Los problemas de la vida cotidiana y los imprevistos negativos, nos provocan serias repercusiones en el equilibrio psico-emocional y físico con una facilidad asombrosa y esto se debe a que, usualmente, todo queremos que nos den haciendo, entregamos el problema de salud al médico como algo ajeno a nosotros mismos y exigimos curación sin querer participar ni involucrarnos en la solución de este. No sabemos manejar las situaciones negativas amenazantes de nuestro entorno, de cualquier índole que estas sean. La orientación psicológica oportuna proporcionada por un profesional (terapia psicológica), nos proporciona herramientas requeridas en un determinado momento. Cada vez hay una necesidad imperiosa de plantear claves para utilizar las grandes ideas de las principales lecciones filosóficas (terapia filosófica) perennizadas desde los grandes clásicos hasta el presente, para aplicarlas a la vida cotidiana. Están actualmente transformándose en medios útiles para otorgar sentido a lo que nos sucede, para cambiar el malestar en bienestar. Recordemos a Ralph Waldo Emerson cuando comento: “Si el mundo carece de unidad y está roto en mil pedazos es porque también el hombre está escindido de sí mismo”.

Exploremos entonces las apasionantes posibilidades de utilizar un ángulo de vista de la salud lo suficientemente racional y humano como podamos objetivizar, que el esfuerzo principal consista en unir la venerable riqueza de la Medicina Tradicional Oriental con los revolucionarios hallazgos científicos de la ciencia médica moderna Occidental. La realidad de un ser vivo viene toda junta (integrada), su energía (si se habla de la energía biológica, ésta es la «fuerza en acción») capaz de producir emociones como la ira o la tristeza y eventos fisiológicos como el movimiento muscular o la secreción glandular, sin una necesidad inminente de que la ciencia la desintegre. Por todo ello creo que el punto no es encunetarse en controversias de grandes “crisis teórica-practicas”, creo que el punto es esforzarnos por fundar una medicina más humana y eficiente. Es por ello que la gente busca “alternativas”, pero entendamos que son los pacientes los que alternan y no la medicina. Consecuentemente debemos buscar, complementaria o suplementariamente, dependiendo de la enfermedad, el arma más inocua e inofensiva para su tratamiento. (O)

 

Medicina Integrativa Oriental

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