UN PASO A LA Sensatez / Edison Narváez Z

Columnistas, Opinión

Más allá del resultado de hoy, que aspiramos sea positivo, los ecuatorianos habremos dado un paso hacia la sensatez, al buen juicio, a la madurez y a la cordura; efectivamente estamos conscientes de que los problemas económicos no van a cambiar de la noche a la mañana, de hecho sacarle al país de un modelo económico sumido en una estructura productiva dependiente únicamente de la demanda interna es difícil, ardua será la tarea de establecer un equilibrio fiscal en donde el gasto publico sea coherente frente a los ingresos.

Que el resultado de hoy nos permita terminar con ese fanatismo irreflexivo en donde millones de compatriotas creyeron primero en el “Milagro Ecuatoriano” y segundo en la “Mesa Servida “¡Cuánto Engaño! Que desde mañana impere la sensatez, pues un pueblo cansado de la prepotencia y la mentira espera acciones coherentes, un modelo de ajuste y sinceramiento de la economía.
Que el resultado de esta Consulta Popular permita consolidar el liderazgo presidencial con su estilo integrador y de diálogo. Evidentemente el país tiene problemas estructurales como la educación y la salud; pero estos problemas no podrán ser atendidos mientras no exista un verdadero programa macroeconómico que se oriente hacia el mercado internacional y que genere riqueza desde el mercado no desde el poder gubernamental, incentivando la inversión privada interna y externa.
Demos un paso de sensatez, seamos objetivos y racionales con la democracia, de triunfar el SI, será la gran oportunidad del gobierno para encausar con mano dura el rumbo del país, castigando a los corruptos que despilfarren el dinero y que quieran perpetuarse en el poder.
El Ecuador que queremos es de Productividad, con un escenario legal estable para motivar la inversión; No queremos una Economía sesgada al mercado interno, con medidas marginales o aisladas que no tendrán éxito; necesitamos una política consistente de apertura al mundo globalizado.
Queremos un Ecuador en donde el sector privado sea el que mueva la economía, y que el poder gubernamental sea un eficiente controlador y un buen cobrador de impuestos, sin que estos sean excesivos porque distorsionan la economía.

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