Tradicionales monigotes en vigencia

Interculturalidad
Los tradicionales Años Viejos mantienen vigencia a partir del Siglo XVIII y principios del Siglo XIX. (Foto El Heraldo) 

Llega el fin de año y con ello la tradición de quemar al Año Viejo el 31 de diciembre se mantiene en nuestro país. El Año viejo es representado por un monigote como símbolo del año que termina.  

Según la historia ecuatoriana, esta costumbre está popularizada en todo el país. En la zona interandina los monigotes son elaborados con  ropa vieja y rellenos de papel periódico o aserrín  y pirotecnia.  Se coloca una careta o máscara con la cara del personaje a quemar ese año. 

En la Costa los monigotes son más elaborados, construidos de cartón, papel periódico, goma y pintados con las características del personaje que representan y que pueden ser políticos, deportistas, artistas, cantantes, personajes de televisión, superhéroes, entre otros. 

Los Años Viejos son exhibidos en las calles, donde previo a la quema se lee el testamento en forma de sátira con las cosas que deja el año viejo al que viene. Las viudas y herederos acompañan al viejo hasta el último minuto hasta cuando fallece, su notario da lectura para repartir toda la herencia acumulada durante el año con mucho humor. Finalmente  los viejos son quemados a la 12 de la noche con estruendo y luego todo esto es seguido por una cena y festejos en que toda la familia participa. 

La tradición de los años viejos data de finales del Siglo XVIII y principios del Siglo XIX. Su primer registro fue a partir de 1895 durante el primer período de gobierno de Eloy Alfaro cuando la costumbre toma más fuerza y empieza arraigarse en todo el país.

Esta práctica se realiza en varios países latinoamericanos, desde México hasta Uruguay y en algunas regiones de Colombia y Venezuela. Aunque la costumbre y tradición está más arraigada desde el punto de vista popular en Ecuador. (I)

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