Sector productivo se beneficia del aporte de mujeres

Ciudad
Rosa Yancha trabaja con ahínco para demostrar que las mujeres también sí pueden realizar diversas actividades. (Foto El Heraldo)

A pesar que aún existe casos de violencia de género las mujeres están convencidas que son casos aislados. Su contribución al crecimiento productivo se refleja por ejemplo en la creación de empresas y emprendimientos.

En opinión de Cecilia Chacón, viceprefecta de Tungurahua, la feria de lunes en Ambato mueve alrededor de 18 millones de dólares y en esta actividad es fácil observar que de cada 10 personas inmersas en el comercio, ocho son mujeres.
Estas cifras ratifican que este género está en franco proceso de crecimiento en el ámbito productivo. Esto ha exigido que muchas se preparen académicamente para ir junto a las necesidades y requerimientos de la sociedad.

En la actualidad no es raro observar a damas en labores técnicas como metalmecánica, trabajo militar y policial, medicina, entre otras. De cada 10 profesionales en estas áreas tres son mujeres, añadió Chacón.
Algo parecido ocurre en el sector agrícola. Ahí las mujeres en alto porcentaje administran sembríos que forman parte del sustento familiar.

Sin embargo, falta mucho por conseguir en igualdad y erradicación de la violencia en todas sus manifestaciones.
Aquí es indispensable la participación más activa de la colectividad para lograr el respeto no solo a las mujeres, sino a todos sin condicionamientos, pero sobre todo con imparcialidad, manifestó la autoridad. A decir de Amparo Núñez, servidora pública, ser mujer significa un honor, porque en su caso colabora en el avance provincial.

Comparte en que las mujeres han concretado más espacios en lo laboral y productivo, pero existen actividades en que todavía hay restricciones como en puestos de toma de decisiones.

Rosa Yancha junto a su esposo Raúl Guanopatín son propietarios de una vulcanizadora. Lleva 31 años inmiscuida en esta rama artesanal y pese al esfuerzo que representa la labor se siente feliz de que gracias a esto sus dos hijos son profesionales hoy. Esta misma satisfacción tiene Adriana Solís. También con su esposo es dueña de una chocolatera. Este trabajo en equipo ha permitido que la empresa esté entre las mejores de Tungurahua, indicó.

“El toque femenino siempre hace falta y si esto se concreta positivamente se sale adelante por uno mismo, pero sobre todo por la familia”, aseveró.

En una gasolinera de Ambato trabaja Mayra Landa. A sus 22 años entrega su contingente incondicional a favor del crecimiento de la empresa y del buen servicio que se merecen los clientes. (I)

 

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