Pelileo recordó terremoto de 1.949 / Editorial

Editorial, Opinión

Las instituciones pelileñas y el pueblo recordaron la fecha fatídica del cinco de agosto de 1.949 en la que la naturaleza despertó con furia para producir el terremoto, cuyo epicentro fue esa ciudad pequeña, con gente trabajadora, honesta, de gran cultura, abolengo social y espiritual y con aspiraciones de progresar.

Este acontecimiento natural destruyó la ciudad de Pelileo y afectó a gran parte de la provincia de Tungurahua; muchas personas encontraron la muerte, centenares de heridos fueron atendidos en hospitales y casas de salud. Los daños materiales fueron incalculables, ya que prácticamente desapareció la ciudad física, que fue reconstruída en otro lugar con tecnología avanzada y con nuevas proyecciones urbanísticas.

El valor moral de los sobrevivientes, su fe en Dios y en las propias fuerzas espirituales de la gente fueron conmovidos en los primeros momentos de la tragedia, pero jamás fueron afectados en su esencia y en sus perspectivas futuristas. La ciudad de Pelileo ha experimentado un cambio positivo y sustancial en su desarrollo físico, si bien se conserva el valor histórico de la antigua ciudad.

Pelileo mantiene, con creces, la fortaleza cultural que siempre ha sido su característica y su fortaleza, que ha permitido la presencia de grandes hombres y mujeres a lo largo de los años y que, en la actualidad, honran al terruño con su generoso y prolífico aporte, tanto en la ciudad como en el ámbito nacional e internacional.

Loor a Pelileo inmortal; siempre nuestro homenaje sus autoridades y a su pueblo. (O)

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