País de locos / Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión

¿Qué cree usted que sea lo más loco, bizarro, insólito y atrevido que pueda ocurrir en el transcurso de una semana en materia de política en el Ecuador? Cuesta creerlo, pero todo esto fue lo que en cuestión de apenas siete días pasó en nuestra patria (la semana pasada):

 

Si responde que los actos de corrupción del gobierno de la Revolución Ciudadana en los que efectivamente semana tras semana traen algo nuevo y escandaloso; sí, lo son, pero aún hay algo más loco. Tal vez los lamentables accidentes de tránsito que con frecuencia dejan muerte y sangre en las vías; sí, pero quedarían en segundo plano si luego del accidente descubren que el bus involucrado transportaba casi una tonelada de droga escondida.

 

Piensa un poco más y recuerda que en estos días un par de periodistas ecuatorianos viajaron a Bélgica a entrevistar a Correa pero fueron recibidos con amenazas de muerte así como con ofensas físicas y verbales; y yo le digo que no, que aún hay algo más bizarro que eso. De pronto se acuerda también que un grupo de taxistas informales en Quito cercaron la casa del alcalde Mauricio Rodas para protestar con gritos y ofensas exigiendo celeridad en los trámites de permiso de funcionamiento; insólito pero tampoco, todavía hay algo más fuerte que eso.

 

Revisa entonces los archivos y se topa con que la exministra de agricultura encargada (ya la botaron), Mariuxi Gómez, en un acto público oficial con los arroceros rompe en su cara unos documentos con varias de sus peticiones, haciendo alarde de las viejas mañas de la prepotencia correísta; pero no, a pesar de ser grosero y temerario, aún no llega a igualarse al acto más insensato de la semana. Y claro, luego cae en cuenta que seguramente lo más inhumano e inaudito ocurrido en estos días no puede ser otra cosa que exigirle pasaporte a los venezolanos que huyen de la narco-dictadura madurista; pero siento contrariarle, tampoco es eso; y es que como comencé señalando: cuesta creerlo pero en la semana que termina y a pesar de todo lo extravagante que he descrito -y que usted sabe que es cierto-, todavía se produjo un hecho que rebasa los límites del buen juicio, la razón y el sano entendimiento.

 

La verdad, en principio no lo podía creer, luego, una vez confirmada la noticia, no sabía si reír o llorar, finalmente, no me quedó más remedio que resignarme a saber que vivo en un país de locos. Resulta que la ciudad de Guaranda, capital de la provincia de Bolívar, nombró ciudadano honorífico nada más y nada menos que al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un con motivo de la celebración del 70 aniversario de la fundación de ese país. Sí, un comunista radical, violador permanente de derechos humanos, dictador, parte de una dinastía enferma de poder, asesino de vidas, de almas y de mentes, ahora homenajeado por el Municipio de Guaranda, provoca asco y vergüenza ajena realmente. Un país de locos. (O)

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