Oración al comenzar el año escolar / P. Hugo Cisneros C

Columnistas, Opinión

 

SEÑOR, Padre nuestro, tú me lo has dado todo: yo te doy todo. Te ofrez¬co mi vida, mi porvenir, mi dicha…mi cuerpo y mi alma, mi inteligencia y mi libertad, mi corazón y mi amor.
SEÑOR, eres tú quien me has creado: tú sabes bien por qué me has llamado a la existencia…que mi vida sea hermosa y tenga éxito, que esté al servicio de algo muy grande…que yo no sea inútil sobre la tierra.

LÍBRAME del egoísmo, que yo sirva a tu gloria y al bien de todos mis hermanos. Pues tu Hijo nos ha dicho: “Quien quiera salvar su vida, la perderá. Pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”(Mc 8,35) (G. Cugnasse).

Aquí estamos Señor Jesús dispuestos a caminar de tu mano durante este año escolar, quiero pedirte todo lo que ya sabes que necesitamos como familia providenciana, para que Tú y María reinen en los corazones de los que en este año por tu Divina Misericordia seremos parte de esta institución, Maestros, Padres, Madres de familia, Estudiantes, Directivos, Personal de apoyo, para que todos vivamos en este año, el amor Infinito de Dios que nos ama. Queremos pedirte con humildad que nos regales los valores de:
Fe, para reconocerte en todas las personas a Ti, Jesús maestro de los maestros.
Alegría, para emprender el trabajo de este nuevo año que hoy ponemos en tus manos de Padre amoroso, con todo lo que tienes dispuesto para nosotros.

Solidaridad, para apoyar a aquellos que de verdad nos necesiten, queremos ser como el samaritano que ayuda sin importar saber quién es nuestro prójimo, solo permítenos ser solidarios con todo el que nos necesite.

Inteligencia, para buscar y descubrir la verdad en los acontecimientos de cada día y especialmente encontrarte a ti la Verdad Plena a través de tu Palabra. Optimismo, para empezar cada jornada con nueva ilusión y nuevas esperanzas.

Paciencia, para volver a empezar aquello que no me salga muy bien.
Entusiasmo, para vencer las dificultades y madrugar aunque se me haga difícil.
Audacia, para cambiar aquello que impida mi desarrollo físico espiritual e intelectual, luchando por corregir mis defectos y caprichos.

Valentía, para detenerme cuando me equivoque y reiniciar mi ruta cuando vaya por la senda equivocada. Equilibrio, para controlar mis emociones, y no dejarme vencer por las contradicciones que seguramente encontraré en mi camino.

Sabiduría, para saber escoger lo que me conviene para mi alma y mi cuerpo.
Generosidad, para compartir con mis compañeros lo que de tu bondad he recibido gratuitamente, y gratitud para con mis padres que se sacrifican con amor por darme educación.

Memoria, para guardar en mi mente, mi alma y mi corazón, los conocimientos que me acerquen más a Ti. Voluntad, para hacer las tareas y trabajos con responsabilidad y energía.
Constancia, y perseverancia para terminar con entusiasmo lo que he iniciado.

Tolerancia, para aceptar a mis compañeros con sus cualidades y sus debilidades, también tolerancia para aceptar a mis adultos con respeto y amor, sabiendo que ellos quieren lo mejor para mí, a pesar de la diferencia generacional que ahora nos separa.

Gratitud, para reconocer a quienes cada día me han ayudado a ser mejor , especialmente a ti Dios Padre amoroso, que siempre velas por mí, y por eso confiado en Ti , pido la gracia de la fidelidad para cumplir mis buenos propósitos. Humildad, para reconocer cuando me equivoco y aceptar las correcciones que mis padres y formadores me hacen día a día.

Padre de Misericordia todo esto ponemos en tus manos, ayúdanos a ser semilla que crece y da mucho fruto como lo hizo María la Virgen. (O)

 

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