Nace un “pueblo rebelde” /José L. Caicedo Corral

Columnistas, Opinión

 

Del estudio detenido de los datos históricos, conservados a través del tiempo, me permito publicar la presente deducción de un hecho jamás tocado por obvias razones de tiempo y gobierno (Historia).

Era el año de 1534, en los meses de Julio y Agosto, cuando el frío es más intenso y en el sector más elevado de la cordillera Occidental de los Andes, Chimborazo y Carihuayrazo, razón por la cual los expedicionarios le llamaron “Sierra Nevada”, llegaban agotados y deshechos unos trescientos españoles acompañados de pocas mujeres y unos cuantos cientos de indígenas centro americanos, que lograron restablecerse con los autóctonos alimentos hallados en los pocos habitantes de “pasas· y “quizapinchas”
No poca sorpresa debe haber causado en los pocos habitantes aborígenes de estos sectores, en especial de “Chizalata” al ver a tanta gente con parecida vestimenta a los pocos que ya habían transitado por “Inca-ñan” en recientes días.

Los que llegaban correspondían a los integrantes de la fallida expedición del Gobernador de Guatemala, Don Pedro de Alvarado y Contreras, conocido como “Tonatiu”, por sus particulares dotes físicas, que con poderosa dotación de hombres y pertrechos, pretendió conquistar el “Reino de Quito”.

Luego de tan sacrificada caminata, a través de la selva tropical, por casi un año, todos se encontraban decepcionados, a tal punto que pronto manifestaron su inconformidad, un grupo que decidió no moverse del sitio al cual habían llegado, a orillas de un río llamado “janpatu-yacu”, de clima seco y agradable, cercano a una planicie, en donde quedaban los restos calcinados de una construcción de madera, conocida como “Inca tanpu”. Este grupo reaccionó en espera del retorno de Sebastián de Belalcazar y establecieron su estadía en el lugar, tomando el nombre del santoral del Apóstol San Bartolomé, que correspondía al 24 de Agosto, estableciendo un pueblo mestizo, producto de reacción y rebeldía. El otro grupo, más numeroso, resolvió retornar con Pedro de Alvarado y bajar a Lima para tratar la diferencia con Francisco Pizarro. (O)

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