Medellín, memoria y profesa / P. Hugo Cisneros

Columnistas, Opinión

 

En días pasados, organizado por al Conferencia Episcopal Ecuatoriana, La Universidad Católica sede Ambato, y la Diócesis de Ambato, pudimos participar al Simposio Medellín, memoria y Profecía. Entre los oradores tuvimos la suerte de escuchar a Rigoberta Menchu, premio nobel de la paz Y una gran apóstol en favor de la vida y de la paz. Comparto con mis lectores algunos pensamientos del discurso de apertura que estuvo a cargo de nuestro Vicario General P. Bernardino Núñez.

En este simposio, intentamos revivir los esfuerzos de nuestros hermanos mayores en la fe, que buscaron iluminar los problemas del continente con la fuerza del Evangelio. Quiero traer a la memoria un acontecimiento de trascendental importancia, vivido en nuestra Diócesis en junio de 1966 en la ciudad de Baños de Agua Santa. Se tratra, del encuentro del Episcopado latinoamericano y caribeño (CELAM), cuya reunion convocó a 35 obispos de 18 países, acompañados de una ventina de saceredotes peritos, especialistas en la teologia y pastoral; que con sabiduría fueron aplicando las orientaciones conciliares a la realidad latinoamericana y caribeña.

Este encuentro nos recuerda a grandes pastores, que en palabras del Papa Francisco, supieron oler a oveja: Mons. Manuel Larraín, presidente del Celam, Mons. Julián Mendoza Secretario del CELAM, el Cardenal Eduardo Francisco Pironio, entre otros. Por el Ecuador participaron, el Cardenal Pablo Muñoz Vega, Mons. Leonidas Proaño, Mons. José Mario Ruiz, entre otros.

Nuestra iglesia diocesana expresó signos de colegialidad, al ponerse a la disposición de este gran evento, con la participación del primer obispo monseñor Bernardino Echeverría y un grupo selecto de presbiterios, entre ellos el padre Vicente Cisneros Durán quien fue nombrado secretario general y que más tarde, será el segundo Obispo de nuestra Iglesia Particular.

Esta reunión fue la primera de seis sesiones que programó el Episcopado latinoamericano, en miras a la preparación de su II Conferencia General; tres reuniones se dieron en Colombia, una en Argentina, una en Brasil y la reunión de Baños.

Estos y otros elementos justifican la realización del simposio por los 50 Años de Medellin, en esta tierra de Ambato. Señores Obispos, que alegría contar con ustedes, juntos podemos recoger las grandezas de esta Segunda Asamblea y haciendo una lectura de los signos de los tiempos actuales poder seguir agiornando nuestra Iglesia ecuatoriana. La Iglesia, que somos todos, quisiera repetir las palabras del Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá y Presidente del CELAM pronunciadas en la homilía de clausura con ocasión de los 50 años del Documento de Medellin «estamos llamados a renovar nuestra fe en un momento en el que se nos hace tan dura la figura del Señor y tan difícil aceptar que Él es el camino, la verdad y la vida. Creer en el Señor Jesús no es solo aceptar una doctrina o adoptar una ética, es encontrarnos con un acontecimiento, con una persona viva que le da sentido a nuestra existencia, un encuentro personal con el Resucitado en medio de la familia, del trabajo, de la sociedad. Esa fe se hace posible en cada uno de nosotros en la medida en que estamos vinculados a la Iglesia, y es en ella donde lo encontramos». (O)

 

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