Los buenos deseos / Gabriel Morales Villagómez

Columnistas, Opinión


-Queda atrás  el fervor de las fiestas de diciembre e iniciamos el nuevo año, un poco sensibles, cansados de tanta algarabía, celebraciones, tanto feriado, viajes, reuniones de trabajo, cenas, gastos, regalos, o con la congoja de no haber podido celebrar navidad o fin de año con alegría, por falta de recursos económico o por la ausencia de algún ser querido en el entorno familiar.

No obstante de que se harán los mejores esfuerzos, por la situación social y económica que vive el país el panorama se presenta para todos desalentador y difícil.

Sí, iniciamos enero con la resaca de las medidas económicas tomadas por el gobierno en medio de feriados e inocentes, en medio de una campaña electoral en donde tratarán de calentar las calles y tendrán a los ecuatorianos distraídos, sometidos a un circo electoral. Se entremezclarán el engaño, la demagogia  y los enfrentamientos entre los actores políticos.

Pero enero además nos trae más escándalos de corrupción, más diezmos y primicias, acusaciones, denuncias, juicios, pero sin un solo centavo recuperado de los dineros robados y sin un solo detenido como responsable de los atracos, pues la mayor parte de los funcionarios corruptos que se enriquecieron con fondos públicos ya están fuera del país, o tienen socios y cómplices en los ámbitos de administración de justicia que protegen sus fechorías.

Enero, febrero marzo nos traerán más distracción, más feriados, más promesas incumplidas, trenes cargueros, teleféricos y un mundo de diversión para todos los ciudadanos, para mantenernos, pasivos, sin capacidad de reacción, mientras a lo mejor nos vuelvan a subir la gasolina, se acrescente la pobreza, y se pierden más y más empleos.

Dentro de todo el panorama que se nos presenta no olvidemos que nuestra vida siempre será una lucha constante en medio de las tristezas y alegrías, pero hay que tomar en cuenta que todo es relativo y cambiante, nada dura para siempre. Es necesario renovarnos para empezar el nuevo año tomando decisiones acertadas.

Será un año difícil, de despidos en lo laboral, de recesión en lo económico,  pero no hay que dejar que los malos gobernantes, la corrupción y las injusticias marquen nuestras vidas, deberemos llenarnos de fortaleza, planificar las metas a alcanzar, mejorar el empleo, trabajar con denuedo y luchar  por nuestras familias, llenarnos de esperanza para buscar días mejores y ser nosotros los que marquemos nuestro futuro y no quienes continúan manteniendo el estado de inequidad y desgobierno.

En fin, enero inicia cargado de buenos deseos, de abrazos de mensajes de prosperidad, ojalá no se queden solo en palabras vaciadas de contenido y se hagan realidad todos los días, que se cumplan todas las semanas y que cada uno enfrente la vida fervorosamente, con actitud, para que el nuevo año al finalizar nos deje muchas bendiciones. (O)

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