Las marcas mantienen a la sociedad estadounidense / Fausto A. Díaz López

Columnistas, Opinión

Presumimos, que los asesinatos que se repiten constantemente en ciertos Estados del País del Norte, se deben a que la sociedad estadounidense no reacciona en su conjunto. Según reportes divulgados, la protesta está centrada en el lugar en el cual se produjo la masacre, lo que significa, que la censura se circunscribe: a los alumnos, padres de familia, docentes del establecimiento, autoridades civiles y policía. Da la impresión de que luego del susto, el lloro y el reproche por el hecho criminal perpetrado; los ofrecimientos de las autoridades del plantel y del Estado de mejorar el control de la tenencia de armas por alumnos y personas que ingresan a los planteles se termina el problema y se atenúa el conflicto.

Estos hechos vandálicos, no tienen una condena a nivel nacional, cuya presión obligaría a los Poderes Centrales a dictar medidas drásticas que pongan fin a dicho comportamiento; por lo que cada Estado remedia la situación según su visión y capacidad legal. La inexistencia de un compromiso nacional de presionar para que se emitan leyes que impidan la venta y adquisición libre de armas mortales de cualquier clase, ha concedido junto con la Segunda Enmienda Constitucional, la libertad de poseer instrumentos mortales que como vemos, no sirven sólo para la protección personal. Tal circunstancia, se ha tornado en fundamento para que niños, adolescentes o personas con problemas mentales, adquieran y porten armas que se convierten en artefactos letales, cuando son utilizados por gente irreflexiva, que guiadas sólo por el instinto se encaminan a saldar viejos vejámenes que mantienen vivos en su subconsciente.

El derecho a adquirir y portar armas con total libertad que tiene el pueblo estadounidense, fundamenta su legalidad en la Segunda Enmienda de la Constitución de los EE.UU, que en la parte pertinente, explica: “la Corte Suprema de los EE.UU, órgano supremo en asuntos de interpretación del texto de la Constitución aclaró en el 2008, que la Segunda Enmienda protege el derecho a un individuo a portar armas. En el 2016 la Corte reiteró que la Segunda Enmienda protege el derecho a portar armas, incluso las que no existían en el tiempo en el que la enmienda fue ratificada”.

Al texto de esta enmienda, podemos añadir “la presión ejercida por la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que es una poderosa organización fundada en 1871 que cuenta con 5 millones de adherentes y se considera la institución de “derechos civiles” más antigua de los EE.UU. Los candidatos a la presidencia del país del norte, del sector republicano, reciben un apoyo en dinero y propaganda para que no se les ocurra modificar o dejar sin efecto la Segunda Enmienda que se mantiene viva a través del tiempo”. (O)

 

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