Irresponsabilidad en carreteras / Editorial

Editorial, Opinión

 

Las pérdidas humanas siguen contabilizándose en accidentes de tránsito por la irresponsabilidad de conductores de buses, así como de automóviles particulares, en vías urbanas y perimetrales en las diferentes provincias del país.

En esta última semana, se dieron sucesos lamentables en carreteras. Un grupo de hinchas del equipo Barcelona SC falleció trágicamente a su retorno a Guayaquil desde Cuenca; 12 personas perdieron la vida. Otro hecho negativo se dio en la vía Pifo – Papallacta, cerca de Quito, donde murieron 24 personas de varias nacionalidades, dentro de un bus que no tenía permiso de entrada al país ecuatoriano, según informaron autoridades tanto de Ecuador como de Colombia.

La falta de una adecuada revisión vehicular, permisos de circulación y arreglos técnicos en buses, principales medios de transporte involucrados en eventos fatídicos, han dado de qué hablar y lamentar. Hasta la fecha, no existe un control respectivo de ciertas autoridades en lo que respecta al tránsito vehicular y los hechos son evidentes con estos accidentes en las vías.

Pero, a más de las observaciones por entes reguladores de automotores que viajan hacia diferentes destinos, también es responsabilidad de los choferes que manejan estos vehículos pesados, donde muchas de las veces exceden la capacidad de pasajeros, no hacen un mantenimiento previo en lo que se refiere a la cuestión mecánica y, en reiteradas ocasiones, manejan en estado etílico, siendo esto un aspecto deplorable, ya que estos individuos, con honrosas excepciones, ponen en peligro la vida del ciudadano que confía en un “transporte seguro”.

Ojalá se tome de manera urgente cartas en el asunto y que autoridades comiencen a realizar un control exhaustivo de los medios de transporte, así como de las personas que los conducen, ya que algunos conductores, irresponsablemente, manejan con licencias caducadas, multas sin pagar, entre otras cosas, aspectos que deberán tomarse en consideración para no dejarlos transitar, con el fin de precautelar la vida humana de los ciudadanos. (O)

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