 Un desatendido y viejo puente peatonal une a dos barrios de la ciudad, uno considerado de los más antiguos y el otro que fue edificándose poco a poco.
Se trata del puente peatonal en la calle Villamil, por allí pasa la línea férrea que al no funcionar desde hace varios años, se ha convertido en un sitio cubierto de vegetación silvestre.
La calle Villamil pertenece a la ciudadela Cumandá, mientras que del otro lado, está la ciudadela El Recreo. Cada uno de los barrios presenta sus características definidas.
El Recreo está formado por residencias de uno, dos o hasta tres pisos mientras que en La Cumandá los domicilios se edifican en uno o dos pisos, debido a la geografía del sector.
La calle Villamil es de 100 metros de longitud y está totalmente deteriorada, su condición cada vez empeora y el Municipio no le da el mantenimiento respectivo.
La acera está semi destruida debido a la erosión que afecta al sector, problemática que se complementa con las lluvias constantes.
Asimismo, los pasamanos y otros bordes están destruidos, representando riesgos para las personas que a diario caminan por el sector.
La tierra a los lados de la línea férrea está cubierta de hierba silvestre y existen hasta cáctus. En algunos trechos se convierte en botadero de basura.
Pese a las condiciones un morador del sector trabajó un pequeño espacio de terreno de dos por cinco metros, en el que sembró maiz.
SEGURIDAD
La seguridad es una de las preocupaciones de la colectividad no solo del sector, sino de la ciudad entera.
Los propietarios de los domicilios aledaños colocan mallas de seguridad, protecciones metálicas para evitar el ingreso de los delincuentes.
Cuentan con iluminación y de alguna manera eso garantiza la seguridad de los transeúntes.
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