P. Hugo Cineros C
"Debe ser creíble". No me atreví a escribir una frase que en mis lecturas alguna vez capté: "La verdad no es suficiente, sino que debe ser creíble" y preferí hablar de "una verdad", antes que de "la verdad".
Es una frase que adquiere una gran actualidad en los momentos históricos que estamos
viviendo a nivel mundial, continental y nacional. "Muchas son las verdades que llenan nuestro ambiente, en forma de promesas, en forma de slogans, en forma de "realizaciones coyunturales". Esto afecta a todo espacio humano: religioso, político, deportivo, cultural, artístico.
Toda verdad proclamada se vuelve creíble, cuando sus protagonistas, los que proclaman
verdades, las llevan a la práctica en sus actuaciones. Es sabio el principio de que cualquier verdad vale y se realiza por su actuar: Yo soy lo que hago y hago lo que soy. La verdad es tal si se actúa conforme a su ser de verdad.
A modo de ejemplo vamos a recorrer algunas "verdades" que ahora no son creíbles:
Cuando se proclama que "la Patria es ya de todos", los amantes de la verdad dicen "que bueno, que lindo que sea realidad", pero vemos que en sus protagonistas hay discriminación, hay sectarismo, valen solo los de su círculo, los afines a su ideología, los que aplauden sus actuaciones con razón o sin ella, sabiendo que todo aplauso daña la realización de la verdad. La verdad es silenciosa, es constante, es efectiva y se va imponiendo porque es limpia.
Cuando se crean comisiones de la verdad terminamos aceptando sus "verdades", pero
respondemos nuevamente con la incredulidad, porque nos topamos con unas verdades a medias, verdades revestidas de ropaje político, ropaje ideológico. No se dice nada de Dayuma. La verdad sobre Angostura quedó en el limbo, pues resulta ser una verdad parcializada. Ninguna verdad tiene que revestirse de obscuridades porque el único camino para ser libres es "ser verdaderos", ajustados a la verdad.
Que verdad tan grande saber que todo ciudadano debe estar guiado por la Constitución
vigente, pero se comienza a hablar de inconstitucionalidades en muchos de los actos de aquellos que están en las diversas funciones del Estado y esa verdad se vuelve algo increíble. La asamblea ha renunciado a su función de legislar, de fiscalizar y de traducir la Constitución en leyes que miren el bien común de la sociedad. El Gobierno central influye en las decisiones de la Asamblea, fragua las leyes para que sean simplemente aprobadas por la mayoría que tiene. Se habla de que vencida la noche neoliberal, hoy todo es honestidad, claridad y se dice que se ha desterrado la corrupción, pero cuando salta algún traspié de algún funcionario, se busca siempre una justificación y un culpable que no sea el actor.
En el campo judicial, hay muchas verdades, de que la justicia es para todos que todos
son iguales ante la ley, pero cuando hay escándalos públicos, todo se dirige en cierto sentido político interesado, por eso la justicia se ha vuelto increíble y se busca otros caminos para aplicar la justicia en los diversos ámbitos de la nación.
Bueno, no es una crítica, sino una simple preocupación porque así como una mentira repetida se vuelve verdad, muchas "verdades increíbles", terminan siendo una mentira aceptada.
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