Grupo de Lima / Editorial

Editorial

La situación de Venezuela parece complicarse con la última declaración del Grupo de Lima. Faltó contundencia y los aires para el dictador Maduro se aligerarán con la ausencia de una respuesta fuerte y urgente. 

Los presidentes no declararon el presunto cometimiento de delitos de lesa humanidad por la quema de ayuda humanitaria y la violencia generada hace pocos días. Lo cual, juridicamente, pudiera justificar la intervención militar de varios países. Se limitaron a condenar lo que sucede y a pedir soluciones pacíficas. 

Esto suena políticamente correcto pero poco práctico para solucionar la grave crisis. A los venezolanos que buscan la libertad y la paz no les quedará más opción que la esperar a que sus propios soldados y miembros de la fuerza pública se revelen contra la dictadura y reaccionen a favor de quienes se encuentran desamparados. 

¿Pero que posibilidades reales existen de que eso se dé? ¿Cómo logra mantener Maduro bajo su mando a tanto militar desencantado y que sufre, en carne propia, la escasez de medicinas, alimentos y oportunidades. (O)

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