El poder de Israel / Jaime Guevara Sánchez

Columnistas, Opinión

 

La concepción de Israel como Estado poderoso, crea la idea de un país enorme, gigantesco. Israel tiene, apenas, veinte mil kilómetros cuadrados de territorio –trece veces menos que Ecuador-, un poquito más que la provincia de Manabí. Tiene siete millones de habitantes. Es un país muy pequeño. Su gran poder radica en el desarrollo tecnológico de su pueblo, en líderes inteligentes, realmente patriotas.

País pequeño que produce los aviones Kafir para la fuerza aérea de varias naciones. Sus helicópteros, cohetes, municiones, etcétera, están distribuidos en el mundo. El desarrollo de la industria de armamento le ha permitido sobrevivir varias guerras y el acoso bélico, constante, de casi todos sus vecinos árabes.

Israel ha hecho producir al desierto. El embajador explica: “Nosotros alimentamos a la raíz de la planta, no al terreno. La planta de tomate luce vigorosa mientras que la tierra que le rodea está seca”. Israel produce y exporta naranja, toronja, papa, algodón, pepino, manzana, maíz, trigo, babaco cuyos especímenes originales fueron de Ecuador. En el campo industrial, produce cemento, papel, cloro, vino. El PIB es de 24000 dólares per capita.

El turismo que hasta hace poco tiempo era solo de visitantes a lugares santos, se ha expandido en giras de observación a zonas agrícolas e industriales. Las becas israelíes, sobre tecnologías relacionadas con salud, economía, gobierno y varias ingenierías, son ambicionadas por estudiantes y profesionales de todo el mundo.

Cómo serán de inteligentes los judíos que sus antecesores consiguieron que el Gran Jefe los designe Pueblo Elegido. Los escritores de la Biblia fueron judíos. Jesús fue judío. Es la única etnia del mundo que fundamentó su lucha por un pedazo de tierra en el judaísmo: profesión de la Ley de Moisés.

El ejemplo de Israel, su avanzada tecnología, gobierno y pueblo dedicados a escalar conocimientos supremos, deberían constituirse en caminos ineludibles para los países que luchan por metas idealistas. (O)

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