Desaciertos políticos de Venezuela / Fausto A. Díaz López

Columnistas, Opinión

La personalidad y preparación del líder político Hugo Chávez que influyó en varias agrupaciones de América Latina, fueron reveladas en el 2006 en el libro: “Cuentos Chinos” de Andrés Oppenheimer, en cuyo relato basamos esta crónica. Luego del referéndum del 2004 en el que triunfó Chávez sus relaciones con los EE.UU demostraron de “un sorprendente aguante del gobierno de Bush, ante el desate diario de diatribas de Chávez en contra del imperialismo y el neoliberalismo salvaje”, que el Presidente de Norte América y el cuerpo diplomático soportaron estoicamente en Caracas los insultos y descalificaciones proferidas por los fanáticos y el principal insultador Hugo Chávez.

Cuando presidente, Chávez instituyó una política de negar todo el apoyo que daba a grupos de insurgentes en América Latina y el Caribe. Versiones periodísticas de la época comentaban que Venezuela se había convertido en el “Club Meditarranée de los grupos violentos de América Latina”, que era un lugar donde podían reunirse, descansar y planear la “Revolución Continental”. El Dictador pregonaba constantemente que la democracia representativa no sirve para ningún gobierno latinoamericano: “porque la única cosa para la que ha servido es para dejar que una clase bastarda tome el poder y hunda al pueblo en la miseria”.

El ideal y la conducta agresiva de su gobierno, se radicalizó aún más con la visita a Cuba y su contacto con Fidel Castro. Miquilena, el mentor ideológico de Chávez, quien le habría asistido luego de la salida del presidio y se había convertido en su consejero y amigo inseparable, que le asesoraba acerca del ejercicio del gobierno, en el cual debía actuar con mucho equilibrio y prudencia; ante la imposibilidad de aceptar el comportamiento arbitrario y peregrino de Chávez, Miquilena dejó de colaborar en el 2002. Ante la pregunta del periodista Oppenheimer de “¿Cómo lo definiría a Chávez?… Él, ese padre intelectual lo describió como, un hombre intelectualmente limitado, impulsivo, temperamental, rodeado de obsecuentes, increíblemente desordenado en todos los aspectos de la vida, impuntual, absolutamente negado para las finanzas, amante del lujo y por sobre todas las cosas, errático”.

“Era un hombre impredecible, emotivo y como no se encuentra bien amueblado mentalmente, ni es un hombre con una ideología definida… está hecho estructuralmente para la confrontación. Él no entiende el ejercicio del poder como el árbitro de la nación, como el hombre que tiene que establecer las reglas del juego y que tiene que manejar la conflictividad desde el punto de vista democrático”. No está preparado para ello. Ese personaje fue el mentor de la “Revolución Continental” y quien prácticamente ordenó, que quien le herede el poder sea Nicolás Maduro. (O)

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