Consejo Transitorio de Participación / Editorial

Editorial, Opinión

 

Uno de los logros alcanzados en la Consulta Popular de cuatro del presente mes fue, incuestionablemente, el cambio total de los vocales integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, institución creada por el correato con fines protervos para acaparar todas las Funciones del Estado.
Este Consejo, dada su conformación mayoritaria con elementos seleccionados por el gobierno anterior, fiel cumplidor de las órdenes de Carondelet, seleccionó a aquellos individuos que debían acceder a las funciones públicas de Control, a través de concursos públicos mañosos.
El pueblo, que es inteligente, estaba consciente de las ilegalidades cometidas, de los atropellos a la sensatez y de los abusos llevados a extremos, por lo que encontró en la Consulta Popular la oportunidad para demostrar su total rechazo al correísmo en general y a los vocales del Consejo en particular.
El Presidente de la República, ha envíado siete ternas a la Asamblea Nacional para que elija a los que considere los más idóneos para el Consejo de Participación Ciudadana
Los candidatos deben ser de probidad comprobada y de solvencia moral innegable. Un requisito esencial es tener antecedenes impolutos en actividades políticas anteriores, que nunca hayan cometido atentados a la institucionalidad ni a la democracia, como aconteció en el año 2.007 cuando un Tribunal Electoral, obedeciendo órdenes del gobierno y de sus incondicionales subalternos, destituyó a 57 Asambleístas que ya vislumbraban el futuro del país con el autoritarismo del Correa. Estos elementos que atentaron a la Democracia pretenden asomar como demócratas y críticos del correato.

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