Cloaca / Dr. Guillermo Bastidas Tello

Columnistas, Opinión

Se entiende por cloaca a un canal o conducto por donde pasan las aguas sucias y los cochambres en las ciudades y fincas, también se dice que cloaca es la última porción del tracto digestivo que se une a los órganos urinario y genital de las aves, peces, reptiles y los artrópodos. Una cloaca social es un lugar inmundo y repugnante que alberga toda clase de bichos asquerosos, repugnantes, repulsivos, parásitos y de rapiña.

Es así como muchos ecuatorianos percibimos a la clase politiquera sociolista y revolucionaria siglo XXI, luego de haberlos soportado en el poder, por una década con una ambiciosa y facinerosa perspectiva de quedarse en el imperio durante 300 años o más. Una gavilla de corruptos infectos y farsantes embusteros a pretexto de una revolución dejaron al país sumido entre el pus mal oliente y la corrupción galopante y cínica.
Pero es también obvio aclarar que el pueblo ignorante y supuestamente apolítico es corresponsable del populismo y la demagogia politiquera.

Con su indiferencia el pueblo se ha convertido en frio, impasible y flemático ante las campañas políticas demagógicas y de una manera cómplice ha elegido a personas sin capacidad ni calidad moral, ética y valores personales. Es allí donde se encuentra el caldo de cultivo de una sociedad primitiva y cavernícola subdesarrollada.

Recuerdo los escándalos sexuales, los sobreprecios de medicamentos, los contratos a dedo, los acosos sexuales a cambio de puestos de trabajo, el dinero debajo de la mesa, los compadrazgos; los tíos, primos y hermanos del poder ganando concursos y licitaciones.

Pero qué podemos esperar de los politiqueros de turno y profesión. Los más vagos, los prófugos de la justicia, los malandrines, los pícaros, los pillos, trúhanes y bribones custodios de la cosa pública, abanderados de las manos limpias y los corazones calientes y ardientes. Ellos dirigiendo el país, que cloaca, que inmundicia, que putrefacción. Dios nos libre algún día de esta plaga. Como decía mi abuelita María: “qué fea gente”.
Funcionarios que viven una doble y hasta triple vida, si se puede llamar vida, llenos de conductas impropias del actuar sentimental y social, mojigatos, moscas muertas.

Qué se puede esperar de alguien que no respeta a su familia, que no respeta a sus amigos, que no respeta a su pareja, que se gasta la vida en una orgía de mentiras y populismo, estos sujetos ¿Respetarán algún día al pueblo?

Y qué hay de los corruptos que disimuladamente han ido a la cárcel por corrupción, cárceles 6 estrellas con casino, guardias de seguridad y visitas conyugales frecuentes y muy placenteras. Mientras el llamingo ladroncillo de barrio yace en una pocilga o cloaca viviente.

¿Qué es esto? En qué selva primitiva vivimos, y hasta dónde llegaremos, si el pueblo no dice basta.
Lo grave es que la cloaca política ha contaminado también a toda nuestra sociedad, a las universidades, a los empresarios, a las asociaciones, a las parejas, a las amistades, a las federaciones, quienes callan de una manera cómplice toda esta barbarie, y se ven beneficiados de esta descomposición social.

Qué hacer con la cloaca social, en quién confiar, en quién fijar nuestras esperanzas, en quién depositar nuestro presente y futuro. A veces ni la misma sombra en estos tiempos merece nuestra amistad sublime.
Cuídese de la cloaca que le rodea a veces está más cerca de lo que usted se imagina. (O)

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