Calidad de vida en la docencia / Washington W. Montaño Correa

Editorial, Opinión

El clima laboral adecuado, agradable, óptimo con una remuneración económica acorde a su titulación, preparación académica, competencia y experiencia en el desempeño de la función o tarea es lo que las personas anhelan cuando buscan idealizar su vida productiva.

El desempeño docente< en nuestro país> no está cotizado como un trabajo en el cual los profesores aspiren una vida de elevadas comodidades porque las condiciones de vida laboral son duras, el ambiente es estresante, las relaciones interpersonales son tensas y las posibilidades de incrementos salariales, desde hace más de una década son incipientes y magras en comparación a las de los otros empleados del sector público, policía y militares.

Nos cuentearon, desde Montecristi, que la calidad de vida de los docentes iba a cambiar con la nueva ley y de eso no hay nada. Esta ley es sectaria, porque entrega sueldo de directores solo a aquellos que sobrepasen de dos mil alumnos, cuando otros directores y rectores que cumplen igual función, tienen el mismo sueldo que un docente y con una enorme responsabilidad a cuestas, lo cual vuelve a la ley en injusta, inequitativa y elitista.

Al parecer, seguimos con el estilo del anterior gobierno, solo palabras y ofrecimientos: que en enero se llaman a concurso para autoridades, que la plataforma educarecuador será más dinámica, no habrán fallas en la subida de notas y ya no veremos la letanía de: en mantenimiento de tal fecha a tal fecha, cuando se cae el sistema; que las jubilaciones serán más ágiles y en la fecha correspondiente; que se dictarán cursos con mayor regularidad, que se evitarán los excesos en el papeleo de los docentes y se procurará lo digital, que cada cuatro años, y, a los que reúnan los requisitos podrán ascender a la categoría inmediata superior, que las maestrías, que ya vienen los asesores, que los auditores van revisar, que para el manejo de los bares y que …

Tenemos un exceso de lirismo y utopía dentro del sistema educativo que nos impide ver la realidad en la que se desempeñan los docentes y que inciden negativamente en la gestión pedagógica, dentro de las aulas, en sus relaciones interpersonales y adentro de la institución educativa; sin lugar a dudas que estos indicadores están muy lejos de aquellos considerados en la séptima política del plan decenal anterior que se titulaba: ”Revalorización de la profesión docente y mejoramiento de la formación inicial, capacitación permanente, condiciones de trabajo y calidad de vida”

No queremos anuncios, noticias, rumores de aumentos salariales; los docentes somas más pragmáticos, queremos que convoquen a la inmediata categorización y recategorización docente para medio nivelar los sueldos y devengar en algo la inversión de tantos años de estudio. (O)

 

 

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