Bandas de pueblo contagian de algarabía

Interculturalidad

‘The Junior Band’ alegra las distintas actividades que se organizan en la colectividad. (Foto El Heraldo)

Las agrupaciones musicales o denominadas Bandas de Pueblo forman parte de la historia del Ecuador. En cada ciudad no es raro escuchar el ‘toquen trompudos’, frase con la que el público solía pedir se entonen diversos temas.

Los ‘trompudos’ como cariñosamente se le llama a las Bandas de Pueblo aparecieron en Quito a finales del siglo XIX. Se calcula que hay más de dos mil bandas en todo el país.

Su presencia es requerida en todas las manifestaciones cívicas, religiosas o deportivas. En su mayoría están conformadas por vecinos o familiares. Son el alma de las fiestas, recorren barrios, parroquias, cantones y caseríos.

En la capital de la nación, la parroquia que más se destaca por  su aporte musical es Zámbiza. Manuel Mesías Carrera es nacido en ese sector. Es músico, compositor e historiador para quien a más de la riqueza del folclore autóctono de esta comunidad, existe música criolla inédita, expresión sentida de sus pobladores, que hacen honor a su cultura ancestral.

A pesar del paso del tiempo  esta tradición de bandas sigue viva. Las trompetas, bombos y platillos aún son el alma de las fiestas ecuatorianas.

Otra de las Bandas de Pueblo es ‘The Junior Band’ de Quero. Son más de 40 años de brindar lo mejor del repertorio musical.

El director es Lautaro Nachimba, quien aseguró que la tradición de la banda viene desde sus abuelos. Hoy la cuarta generación ha tomado el liderazgo del grupo que busca entretener y divertir.

No solo ofrecen su servicio como banda de pueblo, sino también como banda-orquesta, porque así lo exige la gente. Gracias a este arte han recorrido todo el país llegando inclusive a las islas Galápagos.

En total son 14 integrantes que se entregan con pasión a la música. Merengues, salsa, cumbia y canciones nacionales están en el repertorio de la agrupación.

Entre los instrumentos que utilizan están trompetas, saxos, trombones y percusión.

“Lo que siempre nos gusta es que las personas que nos contratan queden conformes y satisfechas del servicio, pero sobre todo ayudamos a rescatar la identidad del Ecuador”, afirmó Nachimba. (I)

 

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