Ambato, un edén / Mirian Delgado Palma

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Ambato, un edén / Mirian Delgado Palma

Según los datos que registra la historia, se afirma que la ciudad de Ambato fue fundada en 1.698, como Villa de Ambato, por el Cap. Antonio Clavijo, de acuerdo con el mandato de la Real Audiencia de Quito.  Alcanza su independencia el 12 de noviembre de 1.820, el 23 de julio de 1.860 adquiere la categoría de provincia; y, el 21 de mayo de 1.861 se crea como tal mediante Decreto de la Convención Nacional.

Geográficamente está ubicada en la hoya oriental del río Patate u hoya de Latacunga-Ambato. Por su ubicación ocupa un lugar estratégico en el centro del Ecuador, siendo una de las ciudades privilegiadas por todos los encantos que posee como sus recursos naturales, hidrografía, atractivos turísticos, industria, comercio, gastronomía típica y fiestas populares.

Ambato, ciudad hermosa y próspera, dueña de los más notables e ilustres talentos, poetas y escritores –cuna de los tres juanes- que con refinada maestría de su pluma y pincel dibujaron el edén de este pedacito de tierra llamada el “Jardín del Ecuador”.  

Sus hijos, son la fiel representación del trabajo, de la fuerza y la esperanza de engrandecer a la ciudad a pesar de las duras adversidades naturales que por varias ocasiones dejaron en ruinas la labor de sus habitantes. Sin embargo, estas amargas experiencias constituyeron la principal motivación para ubicarle a nuestra ciudad en el sitial en el que se encuentra hoy, “espejo para el Ecuador y orgullo de su pueblo”.

Si bien, los hombres de letras constituyen un emblema para Ambato y Tungurahua, así mismo el talento y espíritu de su gente ha levantado la antorcha que irradia la luz de la sabiduría y el calor de su corazón. Los sentimientos positivos,  hallaron su expresión en la obra creativa para reconstrucción florida del nuevo edén, como un acto de amor y de altruismo. La energía de su gente ha sido el combustible divino y espiritual que jamás les ha hecho desfallecer.

Este ha si sido el lema que ha permitido sobreponernos al dolor del pasado y gozar del progreso de hoy, en función de nuestras propias necesidades y aspiraciones, que ha hecho de sus hijos personas más elevadas, más creadoras y más productivas.

El Carnaval de Ambato, Fiesta de las Flores y las Frutas; simboliza el coraje, la decisión y perseverancia de sus hombres, la explotación sabia de las riquezas naturales, que observadas con sabiduría y tejidas con las manos trabajadoras de su pueblo, le han situado a la ciudad en el pedestal del éxito. Y cada año abre sus puertas al mundo de ingreso al edén bendecido por Dios, decorado con el ingenio de los hijos del Creador.

A través de esta Fiesta, queremos transmitir a nuestros visitantes, que con heroísmo, alegría y sensación optimista, se supera las adversidades de los que saben luchar. Y el dolor se ha convertido en un himno de agradecimiento al Padre del Amor, por sus bendiciones. (O)

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