Al Archipiélago de Jambelí / luis Alfredo Silva

Columnistas, Opinión

 

 

El Archipiélago de Jambelí, se encuentra al occidente de la provincia de El Oro, en la subregión costera, de la región Litoral; al sur del Golfo de Guayaquil, en la zona que pertenece al cantón orense de Santa Rosa.

Tiene una extensión, aproximada, de más de 40 mil herctáreas. Las principales islas se denominan Jambelí, Ponga!, Tembleque y Payana; las que estan separadas por estrechos y canales.

Posee una variedad de flora, caracterizada por abundantes árboles de mangle negro y rojo, canavalia marítima, muyuyo, coco, entre otros. La fauna también es numerosa como pelícanos, gaviotas, martín pescador, garzas. En los espacios llenos de mangle, entre las raíces, hay cangrejos, concha prieta, concha pata de mula, jaibas, ostiones; mientras que en el ramaje, anidan y se derrarrollan numerosas aves.

En una lancha se puede navegar, por las pacíficas aguas del océano, visitar el archipiélago de Jambelí y disfrutar de sol, mar y arena, que son adecuadas para la práctica de varios deportes acuáticos y luego descansar placidamente

Desde Puerto Bólivar, parroquia urbana del cantón Machala, se parte al balneario de Jambelí. Los 30 minutosde travesía, permiten observar el malecón, el muelle y las modernas construcciones del puerto, al igual que los grandes barcos que llevan el banano ecuatoriano a diferentes partes del mundo, y a los pocos manglares que hay en los sectores adedaños al canal, por donde se ingresa a la isla de Jambelí.

Desde el muelle hasta la playa existen unos 100 metros, los que se caminan bordedos de árboles ornamentales, plantas llenas de flores y edificaciones tropicales, que constituyen lugares de residencia.

Cerca del mar se han construido calles asfaltadas, que facilitan el arribo a los hoteles; bares para tomar bebidas como cerveza, gaseosas, jugos y cocteles; y a restaurantes, para saborear las deliciosas comidas preparadas con pescados y mariscos.

La extensa playa facilita caminar, por el norte y el sur de la isla, contemplando el fantástico horizonte marino, las aves que vuelan en el límpido cielo celeste y , al atardecer, la excepcional y espectacular puesta del sol, que se presenta grande y con un intenso color rojo. (O)

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