Abogado en el libre ejercicio profesional

Columnistas, Opinión

 

Dr. Gabriel Vaca

Generalmente se puede definir el término Abogado como: “persona con título de grado habilitado conforme a la legislación de cada país, que ejerce el derecho, en asistencia de terceras personas, siendo un colaborador activo e indispensable en la administración de la Justicia de un país”. Se denomina también “Doctor” (en algunos países latinoamericanos) a estos profesionales aún cuando la mayoría de estos profesionales no han realizado el doctorado y por lo tanto no posean título de doctor.
El Abogado es un profesional cuyo objetivo fundamental es colaborar en la defensa de la justicia. Cuenta con una sólida formación teórica y suficiencia práctica, supervisada por los Colegios y el Estado.
Interviene en la resolución de conflictos judiciales y extrajudiciales, la función pública, la magistratura, la enseñanza y la investigación. Se encargan de defender los intereses de una de las partes en litigio. Al ser el abogado un profesional específicamente preparado y especializado en cuestiones jurídicas, es el único profesional que puede ofrecer un enfoque adecuado del problema legal que tiene el ciudadano o “justiciable”.
Debe destacarse que además de su intervención en el juicio, una función básica y principal del abogado es la preventiva. Con su asesoramiento y una correcta redacción de los contratos y documentos, pueden evitarse conflictos sociales, de forma que el Abogado, más que para los pleitos o juicios, sirve para no llegar a ellos con su mediación extrajudicial. Tal es así que en la mayoría de los procedimientos judiciales es obligatorio comparecer ante los Tribunales asistido o defendido por un Abogado en calidad de director jurídico, es decir todo escrito o presentación judicial debe ir firmada por el cliente (o su representante legal, el procurador) y por su Abogado, lo cual le garantiza un debido ejercicio del derecho a la defensa durante el proceso.

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